Narra Abdiel Nunca en mí vida me había sentido tan feliz, tocarla, tenerla entre mis brazos era la mejor sensación del mundo. Sus labios eran realmente exquisitos, tuve que controlar mis instintos para no sobrepasarme con ella, algo que no hubiese hecho con otra mujer, porque sabía que ella no era como todas las demás que solía frecuentar por un poco de cariño. Se veía hermosa con su vestido primaveral, su cabello estaba suelto resaltado sus ojos verdes como esmeraldas. —¿Quieres quedarte un rato más? Tengo unas bebidas y unos bocadillos que en la camioneta—le dije recordando la compra que había hecho en la tienda antes de encontrármela. Fue una gran sorpresa verla ahí, pero fue una señal clara del destino y no dude en aprovecharla. —Si por supuesto—contestó sonriendo dulcemente. Me a

