Narra Abdiel. Después de alejarme del campo, hable con Eduardo. Le ordené que no lastimara a Vanessa de ninguna manera, y que no la hostigara. Sé que ella me pidió que la tratará como otro empleado más, pero no podía hacer eso, conocía a Eduardo y no iba a permitir que él la tocará con su látigo o la obligara a trabajar más de la cuenta. Por supuesto que le pareció extraño mí orden, pero no replicó y no hizo preguntas, sabía de lo que yo era capaz de hacer si no cumplía mis órdenes.Durante la semana, la observaba trabajar. Era impresionante su resistencia ante ese trabajo para hombres, siempre estaba atenta a sus demás compañeros, pero sobre todo nunca perdía su sonrisa. Sentía dentro de mí una calidez cuando la veía, que no sabia que era exactamente, pero la cual me hacia sentir muy bien

