1. Prólogo

1496 Words
Bienvenid@s a esta historia: MI VENGANZA POR ERROR. El juego de los millonarios. Nombre anterior: Jefe, juguemos al azar. SINOPSIS En Las Vegas de los años 80’s, donde los hombres de clase alta abundan como dueños y jefes de los casinos que han logrado el auge, aparece Alessandra Wallace Marcucci, una joven y hermosa mujer, que no tiene nada que envidiarle a ninguno de estos, pues ella con su esfuerzo y trabajo, ha logrado tener al Hotel-Casino Orion como el #1 durante varios años, ganándose así el respeto, admiración y la envidia de otros dueños, en especial, Terry Rogers del Hotel-Casino El Oasis. Nicolas Rogers será el instrumento de venganza de su padre, para la que ocultará su identidad, haciéndose pasar por un empleado en el Hotel-Casino Orion y buscará el punto de quiebre del negocio forjado por Alessandra. Lastimosamente, después de dar un golpe certero, los secretos empiezan a ver la luz y con estos el sufrimiento y dolor de Nicolas, por haberse enamorado de la persona menos indicada, lo que lo meterá en una encrucijada, que traerá serias consecuencias para él y Alessandra. Una amistad que parecía inquebrantable se acabó por culpa del amor y da inicio a una venganza que tiene más de 40 años siendo preparada, y en la que los hijos de los implicados serán los mayores afectados. ¿Cómo resarcir la culpa después de herir a la mujer que amas? ¿De qué forma se perdona una traición semejante? ¿Es posible dejar el pasado atrás y vivir el presente?  *TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS. PROHIBIDA SU DISTRIBUCIÓN Y LECTURA FUERA DE LA PLATAFORMA, EN CUALQUIER FORMATO* REGISTRO SAFE CREATIVE No. 2106108057347 Sígueme en Dreame y Sueñovela, donde me encuentras como Julycladel y mis r************* , como Julycladeletras ♥♥♥♥♥♥ En una época y sociedad en la que todos los grandes y poderosos son hombres, llega una mujer a romper los esquemas y dejar bien claro que ella es tanto o más capaz que ellos. Esta historia está ambientada en Las Vegas de 1986. (En un momento de la trama) Hotel – Casino El Cactus Está El Gran Terry Phillipe Rogers en su oficina, concentrado revisando algunos documentos que al parecer le causan gran felicidad, porque una sonrisa extraña y para nada común, está en su rostro. Después de un tiempo, se levanta de su silla y con la soberbia que lo caracteriza, toma su elegante bastón que lo acompaña desde hace unos años y sale a revisar su negocio, que es uno de los hoteles – casino más importantes de Las Vegas, aunque como es de esperarse, siempre ha deseado ser el mejor y por eso está dispuesto a hacer lo que a su parecer, sea necesario. Plan que ya está en proceso… Se dirige hasta donde se encuentran las bailarinas que tres veces a la semana hacen un espectáculo especial. Las chicas se acercan a él y como es costumbre todas lo saludan de beso en la boca y él le responde con una palmada en sus nalgas. Pide un vaso de whisky puro y llama a una de las bailarinas, la cual es su conquista del momento; Sharon, se sienta sobre sus piernas… entre caricias y besos empieza a pasar la noche, hasta que se ven interrumpidos por un cliente frecuente. —El gran Terry Rogers, en persona— pronuncia Robert. —Robert— contesta y asiente. —Te veo en muy buena compañía— Robert mira a la joven bailarina y esta le responde con una sonrisa coqueta. —¿Viniste a ver el espectáculo?— pregunta Terry, al tiempo que le señala una de las sillas que tiene al lado para que se siente. —¿Cómo van las cosas por acá?— le pregunta Robert, mientras que se dedica a darle una mirada a todo el lugar. —Bien y cada vez mejor— con arrogancia contesta el Sr. Rogers. —¡Qué bueno! Me alegra mucho, a ver si este año le ganas a la mujercita esa del Orion— comentó en un tono déspota y machista, Robert. —el otro día estuve por allá y ¿acaso no que esa tiene novio?— preguntó. —Sí, se supone que es Alejandro Kelly, el del hotel Kelly. ¿Por qué?— preguntó curioso Terry, dejando de prestarle atención a Sharon. —Porque la otra noche estuve allá, en el casino, con unos socios de negocios y preciso ella andaba con la amiga de siempre… estaban en el bar y al rato unos tipos se les acercaron como a propasarse y uno de los meseros, creo que se llama Nicolas, porque me había atendido hace un rato, se fue a defenderla, pero de una forma que no lo haría cualquiera y como se miraban ¡ja! daba mucho qué pensar— comenta Robert y Terry aprieta la mandíbula con rabia. —Interesante… ¿seguro que se llamaba Nicolas?— preguntó intentando no demostrar mucho interés. —¿Seguro, seguro? No, pero sí me suena mucho el nombre, además es de los chicos nuevos que entraron a trabajar por la temporada— comenta Robert y vuelve su mirada a las bailarinas que empiezan a salir sobre la tarima. …………………………… Al otro día, Terry se despierta enredado entre las piernas de Sharon, quien continúa durmiendo, desnuda, con su espalda descubierta y la delgada sábana blanca cubriendo de su cintura para abajo. No puede dejar de pensar en lo que le contó en la noche Robert, así que disgustado va a la cocina a tomarse un vaso de agua. —Que ni crea que se saldrá con la suya, ahora a ver de qué está hecho— bufa y camina de vuelta a la habitación. Al entrar, toma el corto vestido que usaba Sharon la noche anterior y se lo lanza sobre su cuerpo dormido, haciéndola despertar asustada. —Es tarde, así que vístete y vete— le ordena en tono seco. Ella suelta un bufido, pero no dice nada más, solo se levanta, recoge sus bragas del piso y se pone su vestido, coge sus tacones con una mano. —Chao, amor— dice al pasar por el lado de Terry y se estira a darle un beso en los labios. Terry la besa con frialdad, pero agarra una de sus nalgas y la aprieta con fuerza, haciéndola soltar un quejido. Una vez se queda solo, se alista para retornar a su oficina en el casino y desde donde controla todo lo que sucede. Al llegar, llama a Paul, su asistente, un hombre de treinta y seis años, pero que parece de cincuenta debido al estrés con el que permanece. —Dígame, señor Rogers— viene Paul a su llamado y espera lo que le tengan por decir. —Necesito que contactes a todas estas personas, no importa lo que valga, aunque ya sabes cómo es que hacemos— este le hace un asentimiento, al tiempo que recibe una hojas con varios contactos anotados, sus teléfonos y algunos nombres de las empresas. —Perfecto, señor— se gira y se aproxima a la puerta, antes de salir Terry lo interrumpe. —¡Ah! Y por favor, manda a hacer las invitaciones, asegurándote de que, a Alessandra Wallace, le llegue una invitación especial. Paul lo mira sorprendido, pero asiente y se retira a cumplir los mandatos de su jefe. ……………………………… (Fiesta en El Cactus) Los invitados a la fiesta esperan ansiosos para el inicio, la decoración es tan llamativa e interesante, por lo que varios hablan al respecto. Mientras tanto, los clientes y huéspedes del hotel – casino que se encuentran jugando, miran maravillados los trajes de quienes aguardan en una fila que se formó de forma espontánea. Las puertas del gran salón se abren y empiezan a entrar los invitados. Algunos de ellos son celebridades del deporte, de la farándula y de la política del país, por lo que todo parece que será el éxito que se ha buscado desde un inicio. Se acerca Terry a donde está Paul arreglando los últimos detalles y le susurra al oído —Cuando llegue, ya sabes quién; me avisas— con un tono malicioso y a lo que solo recibe un asentimiento. Mientras espera el anhelado momento, está junto a su hijo, saludando a los invitados importantes, los demás por mucho se ganan una mirada de agradecimiento por asistir. Su hijo se nota incómodo, pensativo y un poco fastidiado cada vez que su padre lo presenta como un trofeo ante los demás. Después de una hora de haberse abierto las puertas, Paul se acerca sigiloso al lugar donde se encuentra su jefe y con una seña le indica que la persona a la que ha estado esperando toda la noche, acaba de llegar, lo que hace que la sonrisa en la cara de Terry Rogers sea tan amplia, que pareciera que su rostro está a punto de romperse. —Es hora de que el espectáculo empiece— dice para sí mismo.
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