CAPÍTULO VEINTISIETE Merk caminaba a través del Bosque Blanco al atardecer, con sus piernas doliéndole y el estómago gruñendo mientras trataba de mantener la fe de que la Torre de Ur estaba allá en el horizonte y que eventualmente llegaría a ella. Trataba de concentrarse en cómo sería su nueva vida una vez que llegara, en cómo se convertiría en un Observador y empezaría de nuevo. Pero no podía enfocarse. Desde que se había topado con esa muchacha, desde que había escuchado su historia, lo había estado molestando. Él trataba de sacarla de su mente, pero sin importar lo que intentara no podía hacerlo. Estaba seguro de que se había alejado de una vida de violencia. Si volviera a buscarla y la ayudara a matar a esos hombres, ¿cuándo terminarían los asesinatos? ¿Es que no habría otro trabajo,

