CAPÍTULO VEINTISÉIS Kyra abrió los ojos en la oscuridad recostada sobre un frío piso de piedra, con la cabeza y el cuerpo doliéndole, y preguntándose en dónde estaba. Temblando de frío, con la garganta reseca y sintiendo como si no hubiera comido en días, alargó la mano y sintió el piso de adoquines bajo sus dedos, y trató de recordar. Imágenes inundaron su mente al principio incierta de si eran memorias o pesadillas. Recordó haber sido capturada por los Hombres del Señor, arrojada en un carro y una puerta de hierro cerrándose. Recordó un largo y sacudido viaje, recordó que se resistió mientras la puerta se abría tratando de escabullirse y como un mazo la golpeaba en la cabeza. Después de todo eso ahora todo lo que tenía era oscuridad. Kyra alargó el brazo y sintió un golpe en la parte

