CAPÍTULO VEINTIOCHO Naten estaba en la plataforma con resentimiento mientras esta se elevaba más y más a lo largo del pico de la Cresta, sus hombres tiraban de las cuerdas mientras la desvencijada madera se tambaleaba y crujía. Los caballos hacían cabriolas a su lado, todos ellos nerviosos por bajar al otro lado y aventurarse a buscar a sus hermanos de armas, a Koldo, Ludvig, Kendrick y a los demás en el Gran Desierto. A Naten aquello le molestaba en extremo. Naten estaba dándole vueltas. Había hecho todo lo que estaba a su alcance para convencer a los soldados de no volver allí, de abandonar a sus hermanos y en especial a Kendrick y a sus hombres, y quedarse en la seguridad de la Cresta. Naten menospreciaba a Kendrick y a los demás; no quería a aquellos exiliados del Anillo allí. Detest

