CAPÍTULO TREINTA Algunos de los hombres de Budd lograron hablar con el marido aún cuando este se sentía destrozado. Pronto apareció su madre para consolarlo. Kate supuso que la madre había hecho mayor bien que los policías. Kate y DeMarco estaban en el dormitorio —atentas a cualquier señal que indicara que el asesino podría haber estado buscando algo en particular—, cuando Budd vino por ellas. —Él todavía está obviamente destrozado, pero quiere hablar con ustedes. Comprende que mientras más pronto lo haga, mayor será la probabilidad que tengamos de encontrar al asesino. En este momento se halla donde sus vecinos de enfrente. Su madre tuvo que arrastrarlo fuera de aquí a pesar de sus protestas. Mientras bajaban las escaleras, Budd les informó lo que había averiguado sobre el.esposo. Su n

