CAPÍTULO VEINTINUEVE La casa era como cualquiera de las otras que había a lo largo de la mayoría de las calles de Amber Hills. La única cosa que la hacía destacar en medio del crepúsculo, eran los destellos de luces rojas y azules. Cuando Kate estacionó su auto detrás de una de las seis patrullas que estaban en la escena, advirtió que había otros autos policiales aparcados a lo largo de las calles. Al parecer, la policía estaba haciendo todo lo posible por impedir que los curiosos tuvieran un buen atisbo de lo que estaba pasando. Al caminar por la acera, vio al Jefe Budd en el porche, hablando a un par de oficiales. Kate se dio prisa en llegar hasta él; este, al verla aproximarse, de inmediato interrumpió la conversación con los oficiales. —Eso fue rápido —dijo Budd. —Dijiste que este

