Rebeca odia a Marco. Odia que sea tan arrogante y prepotente y que siempre actúe como si no le importase nada ni nadie. Y también odia que, aun siendo el hermano mayor de su mejor amiga y habiéndose cruzado con él varias veces, haga como si ella no existiera.
A Marco le gusta jugar. Lo que no esperaba es que su último juego fuese a ser su mayor perdición.
Madison fue abandonada. Todavía se estremece al recordar el día en que su padre la llevó a un descampado donde la dejó completamente sola y donde, días después, la recogió un señor con un tatuaje en la mejilla izquierda que decía ser su ángel de la guarda.
Después de que a Heather le concediesen una beca de estudios en una universidad de Madrid, esta se escapa de casa para empezar de cero lejos del desastre en el que se ha convertido su familia. Lo que ella no espera es encontrarse de frente, nunca mejor dicho, con Daniel, quien consigue poner patas arriba todos sus planes y con el que tiene más en común de lo que ambos creían.