Silver Prescott y William Spencer a pesar de ser destinados, no se soportan. Ya que al conocerse tan temprano, ambos sentían su conexión como si se tratará de una sentencia de muerte.
Sin el apoyo de sus padres pero ante la insistencia de sus abuelos, se vieron en la obligación de soportarse mutuamente durante años, acordando evitarse tanto como fuera posible.
Sin embargo ahora las reglas del juego habían cambiado.
¿Podrían odiarse más de lo que ya hacían?
O quizás, ¿enamorarse?
"No esperes nada de mí, no voy a marcarte, no voy a cuidarte, no voy a casarme contigo, este compromiso solo es temporal"
"¿Algo más?"
"¿Eres consciente de lo que te acabo de decir?"
"Por supuesto que sí, aunque no lo creas lo último que quiero es estar pegado a ti de por vida."