Escucho unos pasos entrar a la cocina, detrás de ella. Se giró para ver de quien se trataba y sus ojos se conectaron dos segundos con los de Agnes.
La estudió con la mirada y termino deteniéndose en el pequeño sobre abierto que descansaba entre sus manos.
Frunció el ceño y se levantó de su lugar, acercándose hacia ella.
Los ojos de Agnes brillaban con algo que se parecía al miedo por ser descubierta.
- ¿Que tienes ahí? - cuestiono Bevery.
-Nada, su alteza. - respondió con su voz temblorosa.
-Contéstame. - exigió.
La rubia al ver que la otra no tenía intención de hacerle caso, dio un paso más hacia ella.
Agnes fue más rápida y tiro la carta hacia las brasas que descansaban en la chimenea.
Bevery giro su rostro sorprendida hacia donde el fuego consumía el pedazo de hoja.
Abrió su boca, intentando pensar en lo que acababa de pasar.
Esa era la última pista que le faltaba para entender que realmente era ella la que filtraba la información que era importante para el bien de los reinos. Siempre había sido ella.
-Tu…- pronuncio con furia, señalándola.
-No tengo porque mostrarle mis asuntos privados a usted, princesa. - alzo su mentón.
Y eso era lo que más enfurecía a Bevery, parecía como que Agnes ni siquiera sentía culpa por los asuntos en los que se estaba metiendo.
-Cometiste traición contra tu propia gente. - modulo, cruzándose de brazos.
- ¿De qué hablas? - Agnes abrió sus ojos y dio un paso hacia atrás, sintiéndose de repente intimidada por la presencia de la princesa.
Bevery tomo aire varias veces, mientras que acomodaba su cabello.
Todas sus dudas eran reales.
Tenía frente a ella a la traidora.
- ¡Traidora! Estas filtrando información a Kreston. ¡Eras tú! - exclamo.
Agnes se mordió el labio, sus ojos temblaron en nervios.
- ¿Qué demonios dices? - su voz también tembló. - ¿Yo? ¿Traicionarte? - rio nerviosa.
Bevery negó con la cabeza, soltando un bufido.
Comenzó a caminar de un lado hacia otro, ¿que debería hacer ahora? ¿despertar a Dietrich? Quizás él tenía una mejor idea de que hacer.
No, debía encargarse ella de esto. Era su reino el que estaba en peligro y era ella quien había dejado que la princesa se acercara a su círculo como una estúpida y que ahora pagaba los platos rotos de la información filtrada.
-Debí verlo venir. - soltó. - siempre me odiaste, siempre buscaste la forma de destruirme. - la fulminaba con la mirada.
-Sí, te odio. Pero no estoy traicionándote.
- ¿Y esa carta? ¿de qué se trataba todo esto? - señalo el fuego de la chimenea. - ¿por qué quemarla si no escondes nada? - cuestiono.
Agnes suspiro y cerro sus ojos.
-No es una carta de Kreston, por el amor de Dios. - soltó rápidamente. - ¿Que ganaría yo traicionando a Amaru? - llevo las manos a su pecho.
-No lo sé, tu dime cuál es tu plan. - dijo. - ¿Que planeas? ¿Qué te están ofreciendo ellos? ¿Planeas envenenarme y asesinarme a mis espaldas? - cuestiono.
Agnes negó con la cabeza, agarrando una manzana de la mesa.
-Deberás buscar mejores pruebas si crees que por una carta estoy vendiendo información. - contesto, mordiendo la fruta. - Hasta mañana, su alteza. - dio una reverencia.
Cuando estaba por marcharse, Bevery camino hacia ella y la agarró del brazo, deteniéndola con fuerza.
-Más vale que no sea nada de lo que estoy pensando Agnes, no me gustaría encerrarte en un calabozo hasta el final de tus días. - amenazo. - Más vale que te mantengas fuera de cualquier tipo de problemas. Y quiero una explicación de que era esa carta. - alzo su mentón.
Agnes rodo los ojos y se liberó del agarre.
-Estas paranoica. - escupió y finalmente desapareció entre los pasillos.
Bevery soltó todo el aire que estaba conteniendo, volviendo a su lugar en la mesa.
Volvió a llenar su vaso con agua y lo vacío al instante.
Necesitaba ir a hablar con Dietrich, necesitaba saber que era lo que opinaba él al respecto.
Pero eran altas horas de la madrugada, no podía ir a despertarlo solo por una duda que no sabía si era cierta del todo. Por lo que eligió volver a su habitación y esperar hasta el amanecer.
Pero no esperaba cruzarse con Gawain en el medio de las escaleras.
Abrió su boca y le hizo un gesto con la cabeza para que la acompañara escaleras arriba.
El castaño asintió y la siguió en silencio.
- ¿Que sucede? - cuestiono una vez que estaban en el primer piso.
Bevery negó con la cabeza, mirando hacia todos lados de forma sospechosa.
-Aquí no, vamos a mi cuarto. - anuncio.
Gawain se tomó un segundo para ver el nuevo cuarto de la princesa, definitivamente Dietrich le estaba dando cada uno de los caprichos que se podía imaginar.
- ¿Ahora sí? - cuestiono.
Bevery dejo de mirar a todos lados en su habitación y asintió, tomando lugar en su cama.
Gawain la observaba parado firmemente.
-Creo que se quién es la persona que está filtrando información. - soltó finalmente en un pequeño susurro.
Gawain frunció el ceño, acercándose dos pasos más hacia la cama.
- ¿Qué? - quizás al haber hablado tan bajo no había entendido bien.
-Encontré al posible delator. - dijo. - o bueno, delatora.
Gawain alzo las cejas, no había escuchado mal. Definitivamente la princesa se había encontrado cara a cara con el traidor.
Pestaño varias veces, eso significaba que esa persona estaba en el castillo.
- ¿Te hizo daño? ¿Te lastimo? - antes de lo que pudo reaccionar, ya estaba arrodillado frente a ella, llevando su mano hasta aquel pálido rostro.
Bevery abrió sus ojos al sentir el cálido contacto del muchacho.
-Estoy bien. - llevo su mano hasta la del contrario, pero no el retiro de su rostro, y le pareció que ese momento estaba siendo muy intimido entre los dos.
Mucho más de lo que le gustaría.
- ¿Te amenazo? ¿Te dijo algo? - volvió a preguntar, examinando su rostro en busca de alguna lastimadura o algo que le dé el mínimo indicio de que podía ir a clavar su espada en el pecho de la persona que había lastimado a su princesa.
-No.- volvió a negar. - todavía no sé si es realmente la traidora, pero... - tomo aire, juntando fuerzas para decirle lo que había descubierto. - Sé que será algo difícil para ti, porque se trata de alguien cercano a tu reino, pero…- estiro nuevamente. -
-Ya dilo, Very. - la apuro.
Bevery cerró los ojos, sujetando más fuerte la mano de Gawain.
-Creo que Agnes es la traidora. - finalmente dijo.
Tan solo milisegundos después de que haya pronunciado esa frase, la mano de Gawain abandono su rostro y su cuerpo volvió a ponerse de pie.
-Es imposible. - determino sin siquiera escuchar algo más.
Caminaba nerviosamente de un lado a otro en la habitación.
-No, no lo es. - dijo ella, poniéndose de pie y tratando de frenarlo. -Escúchame. - murmuro, sosteniéndolo de los hombros para que escuchara atentamente.
-Very, ¿qué demonios? - también susurro. - ¿Agnes? Sé que se llevan mal, pero… ¿estas segura?
-No lo sé. - finalmente dijo, en un quejido. - Estuve pensándolo desde la reunión y hace un rato la vi leyendo una carta sospechosa, cuando le pregunté de que era la arrojo a la chimenea donde se prendió fuego. - explico. - Intente hablar con ella, pero se niega a decirme la verdad. - negó con la cabeza. - No estoy del todo segura, pero deberíamos vigilarla.
Gawain asintió, le parecía muy raro que una princesa de Smaug, el pueblo donde él se había criado y donde su padre había pasado los mejores años de su vida, era ahora una princesa que vendía valiosa información al enemigo y que esperaba salir ilesa de eso.
No.
Buscaría la solución a esto.
No había forma de que lo que estuviera pasando tuviera sentido.
-Debe haber una explicación racional. - agrego. - pero, acepto sus órdenes. - inclino su cabeza. - yo mismo la vigilare y te contare cualquier movimiento sospechoso ¿sí? Ahora intenta dormir, ya es demasiado tarde.
Palmo la cabeza de la princesa y se dio vuelta, con la intención de abandonar la habitación.
- ¿Que hacías tu despierto? - pregunto la princesa, metiéndose a la cama.
Gawain giro su rostro y le regalo una sonrisa.
-Practicaba combate de cuerpo. - explico y luego abandono la habitación.
Bevery soltó una pequeña carcajada y al tocar la almohada se quedó profundamente dormida.
Ahora estaba un poco más tranquila, por suerte Gawain estaba de su lado.
y siempre lo estaría.
O eso esperaba.
(...)