-Ellos terminaron convenciéndome. Lo siento, soy una chica fácil de convencer si se trata de una fiesta. - se excusaba Bevery mientras que era maquillada por Agnes. Si, por Agnes. Y una de las mujeres del pueblo la peinaba amablemente. -No es como si estuviéramos en medio de un enfrentamiento donde no podemos bajar la guardia. - rodo los ojos la otra princesa. - Listo, puedes abrir los ojos. Bevery sonrió emocionada y se vio en el reflejo del espejo. Los tenues colores violetas combinaban perfectamente con el color de su vestido. Y como no tenía su corona para usar esa noche, le habían regalado una tiara con hojas de laurel de color dorada, quedaba perfecto con el peinado que le había hecho esa mujer. -Luce hermosa, su alteza. - soltó. Bevery sonrió y se levantó del asiento,

