La noche estaba hermosa, el cielo estaba oscuro pero iluminado con docenas de estrellas que eran testigos de la felicidad y la tranquilidad que reinaba en aquella pequeña fiesta que estaban realizando los aldeanos, soldados y monarcas de Amaru. Bevery se divertía bailando con los niños del lugar, que mostraban movimientos que la princesa nunca había visto y eso la hacía reír mientras se deleitaba con los platillos que las personas habían hecho para compartir en la fiesta. Todo era de color de rosa para ellos por esa noche, se permitieron descansar luego de su triunfo frente a los soldados de Kreston. Bevery sintió el extraño ruido de ramas moviéndose en la copa de un árbol, alejándose de los niños y acercándose cuidadosamente sin entrar en pánico. Frunció el ceño al ver que las ram

