Bevery y Dietrich aún se mantenían dentro del carruaje compartiendo unos pequeños bocadillos que habían preparado especialmente para ellos. Los príncipes que pronto se convertirían en reyes tenían que mantenerse en un completo grado de satisfacción y comodidad. Lo que querían, lo tendrían. Los dos estaban buscando el mejor momento para comenzar aquella charla con el otro, donde le contarían que era lo que estaba pasando actualmente con sus sentimientos y como habían decidido no dejar de lado el amor en sus vidas. No importaba cuales eran las desventajas de eso, y si tenían que romper el compromiso para ser felices, estaban dispuestos a hacerlo. Ahora que habían conocido el amor, no pararían hasta hacer feliz al otro. Bevery veía por la ventana tranquilamente, observando como ca

