CAPITULO 17

1543 Palabras
-Oh, me agrada muchisimo escuchar eso. Gracias, Majestades.- se inclino ante los reyes.- puede sonar como que es toda una aventura viajar en barco por semanas, pero mi espalda esta pidiendo un colchon hace dias.- todos rieron ante la ocurrencia de la nueva invitada. Bevery de reojo, vio a Wave haciendole señas. Nego con la cabeza, en señal de que no se iba a levantar pero el muchacho seguia y seguia insistiendo para que vaya hacia él, supo que no tenia otra alternativa. De no ser urgente, el chico no estaria interrumpiendo su cena. Fruncio el ceño y fingio toser. -La velada ha sido maravillosa, pero lamentablemente voy a tener que abandonarlos. - dijo arrepentida, parandose. -¿Enserio, su alteza?- cuestiono el Rey Carl. Ella asintio. -Tengo unos asuntos que resolver.- mintio. O bueno, no tanto. Ya que sabia de que trataba el problema del que Wave intentaba solucionar.- ¿Les dejo a Sabina en sus manos? ¿Podran darle una buena estadia? Ellos asintieron felices de que la princesa les este dejando esa tarea. -Espero que esos asuntos no la mantengan despierta hasta tarde, su alteza.- dijo Sabina, dando una ultima reverencia. -Te vere mañana, aun tengo muchas preguntas sobre Blueberry.- rieron y finalmente la princesa abandono el comedor real. Al llegar con Wave le hizo un ademan para que hablara. -Su alteza.- se inclino rapidamente, no tenia mucho tiempo.- nada de lo que tenia sirvio en Gawain, aun sigue con su repentino enamoramiento.- la princesa bufo. Perfecto. -No puedes estar diciendome esto…- susurro, agarrando su cabeza.- ¿Donde esta ahora? -En el balcon de su habitacion, dijo que usted lo cito en ese lugar. Y no era de todo mentira, cuando estaba en el puerto tratando de liberarse de sus garras quizas, solo quizas, lo habia invitado a su habitacion. Al parecer este Gawain no olvidaba nada. Suspiro. -Okay, yo me encargo por ahora. Nos vemos mañana, ¿si? Wave se reverencio. -Que descanse bien, su alteza. Tomando una fuerte bocada de aire se dirigio hasta su habitacion, habia un guardia esperandola en la puerta. -Su alteza, el soldado Gawain esquivo nuestra guardia y entro en su habitacion real, diciendo que tenia permiso de usted. ¿Deberíamos sacarlo o…? Bevery nego y apoyo su mano en el hombro del sujeto. -Tranquilos, esta todo autorizado.- los calmo.- Pueden descansar por ahora, ¿que mas a salvo puedo estar si dentro de mi cuarto esta mi propio guardia real?- eso parecio suficiente para que los dos guardias abandonaran el lugar y caminaran por el pasillo. Lo que menos queria Bevery es que los demas sirvientes se enteraran del curioso hechizo bajo el cual estaba Gawain. Abrio la puerta y volvio a juntar aire. Su habitacion estaba todo en su lugar, aunque sea Gawain no habia robado algo o desacomodado sus cosas con la intención de obsesionarse con eso. Las puertas que daban al balcon estaban abiertas asi que Bevery supuso que si estaba justo ahi. -¿Gawain? ¿Estas ahí?- cuestiono, caminando a paso lento. No sabía en que estado iba a estar el muchacho y estaba con un poco de temor. Finalmente, el chico de cabellos largos apareció y le regalo una enorme sonrisa antes de acercarse hasta ella y rodearla en sus brazos. La respiración de Bevery se freno al escuchar el latido del corazon del chico, que iba rapido y fuerte, ademas, el perfume del mayor la embriago a tal nivel que tuvo que cerrar sus ojos para poder respirar mejor. Pero solo entraba a sus fosas nasales esa estúpida esencia. Luego de varios intentos, al fin pudo mantener distancia con el enorme pecho del chico. -Te extrañe mucho, Very.- se quejo, todavia sosteniendo los brazos de la menor. -Gawain, tengo que hablar contigo.- dijo. -Estoy aqui para escucharte toda la vida… Bevery contuvo las ganas de girar los ojos y se sento en la pequeña silla del balcon, señalando la otra para que tomara lugar junto a ella. Gawain obecedio rápidamente y se sento en aquel lugar. -Tu… estas bajo una especie de hechizo.- empezo.- Crees sentir algo por mi, pero en realidad solo es producto de esa fruta que comiste cuando estábamos en el bosque el otro dia.- termino de decir, con la mirada atenta del contrario sobre ella. Gawain rio, como si fuera una buena broma. -Eso es imposible, tu realmente me gustas.- dijo. Bevery nego con la cabeza, era imposible tratar de razonar con él en este momento. -Wave aun esta buscando una cura para eso, asi que pronto dejaras de sentirte asi. ¿Si?- ladeo su cabeza. -¡Pero yo no quiero parar de sentirme asi!- se quejo. Bevery sostuvo nuevamente su cabeza entre las manos. -Por el momento, tienes que saber que nadie puede enterarse que estas hechizado.- señalo.- asi que evita tus cumplidos e intentos de ligues conmigo en cualquier situacion. Recuerda que soy tu maldita princesa, y que estoy comprometida.- soltó. Gawain se levanto de su asiento, algo ofendido. -¿Que evite decir como me siento? ¡Pero si quiero gritar a los cuatro vientos que me gustas!- exclamo.- quiero que todos se enteren mis sentimientos hacia ti, que sea noticia en todos los pueblos.- dijo. Bevery suspiro. -No puedo hacer mas por ti, Gawain.- nego con la cabeza.- ¿O no sera mejor que no trabajes hasta que estes curado?- cuestiono, mas para si misma.- de esa forma te tendre controlado aqui para que no puedas meter la pata.- asintio.- Si, eso debe ser lo mejor, ire a decirle a Wave.- se levanto, dispuesta a irse pero Gawain tenia otros planes. Tomo su brazo y la atrajo hacia él, uniendo sus cuerpos levemente. -¿Otra vez con Wave? ¿Deberia sentirme atacado o molesto? ¿Por qué prefieres pasar tiempo con él antes de quedarte conmigo?- puso su mejor cara de perro mojado y por un segundo, el corazón de Bevery se aflojo. Luego recordó que estaba hablando con Gawain, el rompecorazones de los cuatro reinos y que lo que estaba diciendo solamente era causa de los efectos que esa fruta estaba causando en él luego de digerirla. Asi que puso un poco de espacio entre los dos. -Gawain, no puedes agarrar a la princesa asi como asi.- dijo.- Recuerda que soy tu futura Reina. El chico bufo. -Seras mi reina si es que no te casas con Dietrich.- soltó. -¿Disculpa? -Si te casas con él, ya no te serviré mas.- determino.- Me ire a otro pueblo. Bevery abrio sus ojos sorprendida, buscando el contacto de miradas con el mayor y tomando su brazo entre sus manos. -No puedes hacer eso Gawain.- intento retenerlo. -Si que puedo, esta en mis derechos como guardia real. Puedo abandonar el puesto cuando crea que sea correcto. Y no quiero servirte mientras que estas casada con otro hombre, mi corazon se rompería cada vez mas.- llevo la mano a su pecho. La princesa acomodo su cabello y tomo aire varias veces. Se habia olvidado que en realidad estaba hablando con un Gawain hechizado y que no deberia tomarse tan en serio las palabras que dijera ahora. Asi que simplemente bufo. -Okay, entonces no me casare.- esperaba que cuando el hechizo se rompiera, Gawain no recordara nada de esa conversación, porque solo estaba diciendo mentiras para que el chico la dejara en paz y que pudiera dormir finalmente. Los ojos de Gawain brillaron en felicidad, acariciando el rostro de la princesa con sumo cuidado, como si fuera una pequeña muñeca de porcelana. Gawain sonrió debilmente, pensando en lo afortunado que era por poder tener a la princesa a escasos centimetros de su rostro, donde podia analizar cada una de las cualidades de su cara y como su cabello bailaba con el viento que los acompañaba en esa calida noche. -¿Harias eso por mi?- pregunto en un susurro. -Por supuesto.- la princesa sonrio.- Sabes que no te dejaría ir incluso aunque si tu lo quisieras. Tu serás mío hasta que sueltes tu último suspiro. Quizás fue por la emoción de escuchar esas palabras, o por lo linda que se veia la princesa esa noche. Quizás fue bajo los efectos de la fruta hechizada, o por lo conmovedor que había sido para él escuchar esas palabras. Quizás fue porque solo tenia ganas o quizás había estado buscando esa oportunidad por muchísimo tiempo. Pero algo impulso a Gawain a tomar el rostro de la princesa entre sus manos y firmemente juntar sus labios con los de Bevery. La princesa soltó un pequeño quejido, por la sorpresa que le había causado el accionar del mayor. Pero se le fue imposible moverse cuando el chico tomo su cintura e intensifico el beso. Y quizás ella tambien se dejo llevar por el ambiente, por los cálidos labios y por lo suave que se sentía tocarlos, quizás estaba demasiado estresada y aterrada y ese beso hizo tranquilizar a cada una de las células de su organismo. Y solo quizás, ella correspondió el beso con la misma intensidad, sus manos viajando por el pecho del mayor hasta llegar a su nuca, donde jugueteo con los largos mechones castaños. Fue así, como Bevery y Gawain tuvieron su primer beso. (...)
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR