CAPITULO 13

1529 Palabras
Si el palacio de Smaug se conocía por tener ese aura pacifico, de color blanco y todo muy minimalista… El castillo de Tiamat se caracterizaba por sus enormes figuras de mármol n***o, que le daban un aspecto tan arquitectónicamente maravilloso al lugar que más de uno se mudaba al reino solo para poder pasar frente al castillo y ver las estatuas, aunque sea una vez al dia. La mismas características aplicaban en el Principe de Tiamat, con aquel cabello oscuro digno de la realeza, y su porte de chico duro. Era el príncipe soñado de todos los reinos. La Reina de Tiamat, Porsha, caminaba por los largos pasillos en busca de su hijo. -¿Dónde esta el Principe Dietrich?- cuestiono a uno de los sirvientes que rápidamente le dio una reverencia al encontrarse con su alteza. -Esta en el patio, su excelencia.- dijo claro. La reina acelero mas su paso y llego hasta donde su único hijo estaba con un arco y flecha intentando apuntarle a unas manzanas que permanecían a unos metros de él. Tenia puesto su traje real para entrenamientos, y las doncellas del reino lo espiaban desde las enormes rejas. -Dietrich, hijo. Debemos hablar.- fue lo primero que dijo la reina. Dietrich le regalo una ultima sonrisa a las chicas que lo admiraban y giro la vista a su madre. -Su majestad.- dio una pequeña inclinación. -¿Puedes explicarme esto?- cuestiono, mostrando la carta que había llegado esta mañana. Dietrich la vio y alzo la ceja sorprendido, la respuesta había llegado mucho mas rápido de lo que esperaba. Creia que iba a tener que esperar semanas para saber que era lo que opinaba la princesa Bevery sobre adelantar el matrimonio, pero al parecer, las cosas habían sido mucho mas sencillas. -¿Qué no entiende? Me casare. Esta bastante claro ahí.- señalo la carta. La Reina agarro su cabeza, completamente fuera de si. -¿¿¿Casarte??? ¿Acaso estas demente?- exclamo.- No puedes casarte, menos en un momento como este.- suspiro.- Amaru esta en plena invasión, ¿y tu quieres casarte con la niña esa?- Dietrich sonrio. -Esa niña ocupara tu puesto en un mes.- dijo gracioso.- Es momento que empieces a mostrarle un poco de respeto, madre. Porsha negó con la cabeza, no podía creer las barbaridades que tenia que escuchar de Dietrich. Él no podía casarse con la hija del Rey Michael. Serian una completa burla. -¿Estas seguro que quieres hacerlo? Te informo que una vez que estes casado, ya no podras hacer tus espectáculos frente a las doncellas.- señalo.- ¿Estas listo para abandonar todo eso? -Por supuesto.- respondió inmediatamente.- Tendre una linda reina al lado, ¿Por qué querria otras personas? La reina solto una carcajada. Su hijo era tan inocente. -¿Sabes que ella no vendrá sola no?- arqueo una ceja. -¿A que te refieres? -La princesa Bevery vendrá a instalarse con su guardia real.- Dietrich cambio el gesto en su cara, no le gustaba lo que escuchaba.- El lindo y talentoso Gawain camina por aquí, conquistando a todas las damas y quedándose con la atención de todo el mundo.- suspiro.- Pero supongo que eso ya no te importa, tendras a tu linda reina.- acomodo la corona que tenia en su cabeza.- -Puedo despedirlo. Porsha volvió a reir, burlándose de su hijo. -Suerte con eso. - rio.- Su padre acaba de morir como Héroe del Reino.- soltó.- No podrás separarlo de la Princesa.- después de decir esas palabras, volvió a entrar al castillo, dejando a su hijo lleno de furia y cierto rencor el cual aprovecho para intentar apuntar bien a las manzanas. Después de fallar en cada uno de sus tiros, tiro el arco con fuerza y lo pateo una vez que estaba en el piso. Tenia que nombrarlo, tenia que decir el nombre de ese asqueroso soldado. Gawain se había encargado de arruinarle la vida desde que tenían seis años, siempre con sus aires de grandeza por poder manejar un poco bien una espada horrible. Siempre ganándose las felicitaciones de los instructores y presumiento con las damas, que lo amaban y morían por él. Siempre se trataba de Gawain, todo giraba alrededor de un idiota que ni siquiera era Principe y tampoco tenia su propio reino. Por donde lo vieran, él era un mejor candidato para esposo para cualquier persona. Pero eso no le importaba ahora, le había quitado a Gawain la única cosa que le importaba en el universo: a su princesa. Ahora él se casaria con Bevery y la primer decisión que tome cuando sean marido y mujer seria echar a ese idiota de su puesto y contratar a algun otro hombre que cumpliera su trabajo sin opacarlo. Sabia que Bevery tampoco lo soportaba mucho, varias veces se había quejado de lo completamente estúpido que era. Seria mucho mas fácil de lo que pensaba. Solo tenia que esperar que ellos llegaran y su plan comenzaría. Él seria el centro de la atención, como debio ser desde el principio. Ademas, podría ayudar a la princesa a recuperar su Reino, unirían fuerzas y tropas para poder acabar con Kreston y él volveria como un héroe no solo de Tiamat sino que también de Amaru y de Smaug. Era su movimiento clave para finalmente ser coronado Rey y que su imperio comenzara con el pie derecho. Ya no tendría que escuchar a su madre llenándole la cabeza con cosas estúpidas, él sería la figura central y ¿Qué mejor compañera que Bevery? Se conocían hace años, era hermosa e inteligente y por supuesto, tenía sentimientos por él. Se acerco al establo del castillo y acaricio a su caballo favorito. -Ven Beom, te sacare a dar un paseo. Se monto sobre el animal y agarro las cuerdas con fuerzas, en estos momentos solo necesitaba cabalgar un poco y recibir el fuerte viento en su rostro. Quitarse un poco de pensamientos y centrarse únicamente en lo que su padre hubiera querido, en lo que tenia que convertirse una vez que la corona de Rey este sobre su cabeza. Nada mas podía importarle. (...) Bevery no sabia como las cosas habían terminado asi, no supo en que momento había sido tan estúpida de aceptar la invitación de Agnes. Lo único que podía decir y confirmar, es que ahora se encontraba sentada frente a la chica, con otras de las doncellas nobles que la acompañaban. Había una pequeña torre de bocadillos para que comieran y acompañaran con el té que le estaban sirviendo una de las damas de compañía. Porque si, Agnes tenia su fiesta del té y había tenido la audacia de invitar a la Princesa Bevery, que según ella, no tenia nada mejor que hacer y que no le molestaría compartir un poco con las jóvenes del palacio. Bevery se vio casi obligada a aceptar y ahora se encontraba ahí, con el pequeño pañuelo sobre su falda y probando los diferentes tipos de dulces que Smaug le estaba ofreciendo. Las doncellas se habían presentado pero Bevery no podía recordar ni uno de los nombres, lo único que sabia era que sentían cierta admiración hacia ella ahora que sabían que su compromiso con el Principe Dietrich estaba confirmado mas que nunca y que en un mes o quizas un poco mas, seria la Reina de Tiamat y Amaru además de dominar Smaug y luego de la batalla, también Kreston. La que no estaba muy feliz con toda la atención que estaba recibiendo Bevery, era Agnes, que esperaba el momento exacto para lanzar sus comentarios bordaces a la reina. No la soportaba, queria que se fuera de su castillo. Ella conocía a la verdadera Bevery, y estaba segura que si las damas conocían su verdadera personalidad, no la estarían admirando tanto. Si tan solo se enteraran lo superficial, frívola, controladora y manipuladora que ella era, la historia seria diferente. -Niñas, niñas. Estan atormentando a la pobre.- se metio Agnes, tomando un sorbo de su té. Todas asintieron y se alejaron un poco de la Princesa. -Tranquilas, todas estarán invitadas a mi boda.- sonrio Bevery.- Quiero que todas mis amigas estén ahí. -Ni siquiera sabes sus nombres.- le murmuro, fulminandola con la mirada. Bevery arqueo una ceja, retándola nuevamente. -Tambien estaras invitada, Princesa Agnes.- sonrio.- Es comico como pensamos siempre que tu te casarías primero, pero… Ahora resulta que yo sere Reina antes que tu.- se encogio de hombros. Sabia que la envidia estaba comiendo cada órgano en el interior de Agnes y de cierta forma disfrutaba verla furiosa. -Prefiero mantener mi posición como Princesa y encargarme de cosas importantes por mi sola.- acomodo su cabello. -¿Disculpa? Agnes se acomodo mejor en la silla, jugando con uno de los bocadillos. -Te casaras con el Principe Dietrich.- le recordó.- Nunca te dejara tomar decisiones importantes, seras solamente un lindo adorno a su lado en los desfiles y después, a la basura.- todas en la mesa se quedaron calladas al escuchar las mordaces palabras de la princesa. Bevery también se acomodo en el asiento, ahora molesta por lo que acababa de escuchar. Esta chica ahora la escucharía. La fiesta del té acababa de comenzar
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