CAPITULO 14

1787 Palabras
-Princesas, no hay razón por la cual pelear.- trato de calmar el ambiente una de las doncellas.- Disfrutemos de la fiesta del té. Bevery le mandaba cuchillas por los ojos a Agnes, quien sonreía intentando parecer inocente, como si no acabara de ofender a todo el reino al meterse con la Princesa de Amaru. No se la iba a dejar pasar tan fácil, no después de que le estaba haciendo la vida imposible en muchas diferentes formas. No le bastaba con arruinar la gala de la otra noche, sino que también ahora queria arruinar la fiesta del té. ¿Qué clase de princesa era? Suspiro. -Tienes razón. Disfrutemos pacíficamente de esta hermosa tarde.- sonrio falsamente. – Enserio amo este Reino.- suspiro, observando desde la altura el puerto, y los callejones del pueblo.- Podria estar todo el dia viendo el agua. -Curioso porque en dieciocho años nunca pisaste Smaug.- volvió a hablar Agnes.- Y ahora de repente lo amas…- estiro. -Es cierto, me hubiese gustado haberlo visitado antes.- le contesto.- Cuando mi padre fue a la guerra…- fingio quebrarse y comenzar a llorar, rápidamente tenia a dos chicas acariciando su espalda, intentando colapsarla.- Estoy bien, estoy bien.- dijo con sus ojos cristalinos.- Cuando mi padre fue a la guerra quedo todo el reino en mis manos y… tuve que encargarme de muchas cosas.- limpio las falsas lagrimas.- pero ahora prometo volver cada vez que tenga un poco de tiempo, ustedes son como mi familia ahora. Agnes rodo los ojos y vacio su taza de un solo trago, mientras que las demás chicas le aplaudían y festejaban cada una de las palabras que salía de los labios de aquella princesa. No podía creer como salían tantas mentiras de su boca, sin una pizca de culpa. Suponía que eso era lo que su padre le había enseñado. -Tengo una ultima pregunta para hacerte.- dijo Agnes. Bevery la observo, ya cansada de tantos ataques. ¿No podían simplemente merendar y luego ir a hacer alguna otra cosa productiva? -Dime. -Estaba pensando… Tu te iras a Tiamat y te casaras con el Principe Dietrich.- Bevery asintió.- Entonces, ¿no te molestara si le ofrezco trabajo a Gawain como mi guardia real?- cuestiono. Bevery escucho detenidamente cada palabra, esperando que en algun momento la joven dijera que era una broma y que en realidad nada de lo que estaba diciendo era real, que sabia que Gawain seguiría siendo su guarda hasta los últimos días y que quizás había preguntado una estupidez. Lo cierto es que no fue asi, ella seguía con la misma estúpida y retorcida sonrisa en su cara, esperando una respuesta. Bevery junto las manos sobre la mesa, tomando una gran bocada de aire y debatiendo en que palabras usar. Es que no podía creer que se atreviera a preguntar por su guardia real. Su Gawain. Entendia que el chico era extremadamente talentoso en cualquier disciplina que intentara y que mas de una persona lo queria para su castillo. Pero eso no iba a pasar, ni en un millón de años. -¿Por qué Gawain trabajaría para ti?- cuestiono soltando una pequeña carcajada.- Eso no tiene sentido, y por si te lo seguias preguntando, no va a pasar.- negó con su cabeza. Agnes arqueo una ceja. -¿Por qué no? Este es su reino natal, y su padre es un héroe de aquí, no es tan imposible como tu lo crees.- se encogio de hombros.- ¿Acaso piensas que te seguirá a donde quieras? -Soy la Princesa de Amaru, tiene que seguirme a donde yo quiera. Es su obligación. -¿Incluso cuando estes casada con Dietrich?- ladeo su cabeza.- Sabes que no soportan, no durara mucho en el castillo. Bevery tomo aire y se levanto del lugar, la conversación no llegaría a ningun lado. Estaba claro que Gawain no se iria de su lado. -Sigue soñando Agnes, Gawain se quedara en Amaru.- soltó.- Pero si tienes alguna duda, con gusto le preguntare.- sonrio. -De hecho…- hablo.- Hable con él yo misma el dia de la ceremonia a su padre.- se acomodo mejor en la silla. Perfecto, había escuchado por la propia boca de Gawain que no dejaría su puesto en el castillo de Amaru. -¿Y? Fue el turno de Agnes de sonreir picara. Bevery supo en ese momento que no le gustaría lo que tenia para decir. Su mirada era oscura, no combinaba con la sonrisa que tenia en sus labios. Su ceja alzada la estaba invitando a tener una pelea en ese momento, sin importarle mas nada que ganarle algo a su alteza. -Dijo que incluso tu pensaste en sustituirlo, asi que…- se encogio de hombros.- Creo que el trato esta mas que cerrado. Bevery se levanto de un golpe de la mesa, completamente ofendida. No. Eso no podía ser cierto. Gawain no la dejaría por nada en el mundo, incluso si tuvieron una o dos peleas. -Señoritas, disfruten de la fiesta del té. Yo me retiro y después de recibir una reverencia de las presentes, desaparecio dentro del castillo. Perfecto, jodidamente perfecto. ¿Cómo se atrevia esa princesa a intentar alejar a Gawain de su lado? Incluso cuando ni siquiera se había casado. Era todo un juego sucio que no iba a permitir. Debía encontrarlo y enfrentarlo, no iba a permitir que estuviera por todos lados diciendo que iba a renunciar a su puesto y mucho menos frente a su archienemiga. Despues de caminar y caminar y de preguntarle a un par de sujetos si habían visto a Gawain, termino en el patio trasero, donde el chico estaba junto a Wave practicando con las espadas en sus manos. Gawain se movia como si fuera una pluma, llevando la ventaja sobre el muchacho y riéndose de los intentos fallidos de Wave de atacarlo. -Presumido.- susurro entre dientes Bevery mientras que se paraba un poco de lejos de ellos a esperar que terminaran con su practica. La cual termino una vez que Wave termino tirado sobre el césped con la espada de Gawain sobre el pecho. Habia un ganador. Bevery aplaudió dos o tres veces, quedándose con toda la atención de los muchachos, que rápidamente se pararon decentemente y le dieron una reverencia a la Princesa. Gawain sabia que algo andaba mal y que estaba buscándolo para gritarle un par de cosas, aunque él no supiera de que se trataba. Su rostro y pose lo decían todo, estaba echando fuego por las orejas y lo veía detenidamente, esperando que se acerque hasta ella. Trago saliva y guardo su espada en la cintura, debía enfrentar cualquiera que sea ahora el problema con la Princesa de Amaru. -¡Su majestad! Parece que pasaron años desde la ultima vez que vi su belleza desde tan cerca.- Wave se le adelanto y hablo primero.- ¿No estaba con las doncellas en su fiesta del té? Bevery asintió. -Buenas tardes, Wave.- saludo.- Me retire antes, tengo algo que hablar con Gawain.- lo apunto, tomando su brazo y arrastrándolo hacia el interior del castillo.- ¡Ah! Y te recomiendo que sigas con el arco y flecha, esto no es lo tuyo. Pudo escuchar la risa de Gawain a su lado y siguieron caminando hasta entrar a la habitación de la princesa. -Pueden retirarse.- ordeno a las damas que estaban acomodando todo el cuarto. Luego de una reverencia, los dejaron solos. Bevery se sentó en la decorada silla que estaba cerca del balcón, cruzando sus piernas y mirando a Gawain con una ceja alzada. -Ya dime que te tiene tan irritada. -dijo relajando su postura. La princesa solto un gran suspiro, por supuesto que estaba irritada y le irritaba mas la idea de que Gawain estaba ahí, parado frente a ella como si fuera completamente inocente y no hubiera hecho nada malo con la persona que mas odiaba en la historia de las princesas. -Hable con Agnes hoy.- empezó. -Supuse que si, la fiesta era organizada por ella.- se metio. Bevery bufo. -¿Realmente estas pensando en trabajar para ella?- pregunto directamente. Gawain fruncio el ceño. -¿Disculpa? Bevery se paro de su lugar y se acerco al chico, tuvo que elevar su cabeza para alcanzar a mirar los verdes ojos del chico, ya que era como dos cabezas mas alto que ella. -Agnes dijo que tu pensabas ser su guardia real.- escupio.- que hablaron el otro dia y al parecer no estabas tan contento con tu actual trabajo cuidando de la Princesa de Amaru y que tuviste que correr a sus brazos como un maldito niño.- dijo furiosa.- -Very, no…-intento hablar. -¡Very nada!- grito.- ¿Tan triste es tu vida como mi guardia? ¿Tanto te molesta el tener que trabajar para mi que aceptaras la primer propuesta de trabajo que te venga? No lo entiendo.- negó con la cabeza, decepcionada. -No se que es lo que te dijo la Princesa Agnes, pero no estoy pensando en renunciar.- contesto.- En todo caso, tu eres la que parece estar con la idea firme de encontrar a alguien mejor que yo para pegarme una patada y mandarme lejos.- se permitio quejarse. -Si, porque te detesto y tu me detestas.- confeso.- pero eso no te da el derecho de trabajar para Agnes. Sonaba como si estuviera encaprichada con ese soldado. Y se detestaba por no querer despegarse de él, o en todo caso, dárselo a los lobos. -¿Por qué no? Esta es mi cuidad.- se planto.- Mi padre se crio aquí y yo naci en este castillo.- señalo. Bevery se cruzo de brazos, alzando su barbilla. -Pero no es este reino el que tu padre juro proteger hasta su ultimo aliento.- contesto.- No es lo que tu juraste ante mi padre hace dos malditos años.- se quejo.- ¿Esto no significa nada para ti?- señalo con su dedo la medalla que descansaba sobre su pecho, que se le fue entregada cuando se volvió un guardia real.- Traidor.- murmuro entre dientes. Gawain tomo el brazo de la princesa entre sus manos, apartando su mano de su propio pecho. La miro con el ceño fruncido. -Casi muero en el bosque por defenderte, atravesé a pie kilómetros para traerte a salvo. ¿Y ahora soy un traidor?- arqueo la ceja.- No voy a aceptar ninguna otra propuesta, solo tengo una princesa a la cual quiero y debo proteger hasta el final.- Bevery trago saliva.- Pero es lindo saber la confianza que tienes en mi, Princesa Bevery. Bevery iba a volver a hablar, pero los toques en la puerta la interrumpieron. Gawain solto su agarre y se aparto bruscamente, abandonando la habitación furioso. Bevery solo pudo suspirar. Vaya dia…
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