Presagios y Secretos Romeo El sol de media mañana se filtra por los ventanales de mi oficina mientras intento concentrarme en los planos frente a mí. Las líneas parecen bailar ante mis ojos, recordándome la noche anterior. Dios, qué cerca estuve de arruinarlo todo. Si no hubiera sido por Julieta y su forma de calmar las aguas... Me estremezco solo de pensarlo. Nota mental: Debo compensar a Julieta por lo de anoche. Quizás ese collar de perlas que vimos en la joyería o simplemente las pinturas que les ofrecí... Paso el borrador por décima vez sobre la misma línea cuando escucho el familiar sonido de tacones acercándose. Jeda. Su perfume de flores silvestres francesa llega antes que ella. —Buenos días, Romeo querido —su voz suave y modulada resuena en la oficina mientras sostiene dos va

