Romeo El Precio de la Mentira “¿Por qué todo da vueltas? Y ese olor... ¿desinfectante de limón? Ah, claro, la sala de reuniones...” Abro los ojos lentamente. El techo gira como si estuviera en una atracción de feria bastante cuestionable. Intento incorporarme del sofá donde aparentemente he estado inconsciente y... “Oh. Dios. Mío.” Ahí está ella. Julieta. Sentada tranquilamente en el sillón de enfrente, bebiendo café como si no acabara de destruir mi vida hace... ¿cuánto tiempo llevo desmayado? —¡AHHH! —grito, saltando del sofá y pegándome contra la pared más cercana—. ¡TÚ! ¡DEMONIO CON FALDA DE EJECUTIVA! ¡JUDAS! Intento alcanzar la puerta, pero ella se interpone con una sonrisa que haría temblar a un tiburón. —¿A dónde crees que vas, *cariño*? —El modo en que pronuncia "cariño"

