Gaia
Tener que soportar a Grigori y a su hermano por más tiempo acabaría por volverme loca. Desde hace poco más de un mes los rusos han estado buscando alianzas y haciendo negocios con mafias que están en contra de Ivanov, básicamente estaban usando la misma estrategia que La Camorra.
Los primeros a los que buscaron, fueron a los serbios, los cuales han estado en guerra durante años con Ivanov. Ellos aceptaron aliarse con Anton, solo con la condición de que se les cediera una parte de Rusia para poder hacer negocios; acción que puso al ruso mayor una posición complicada, ya que si accedía a ceder parte de su territorio, lo tomarían como un sinónimo de desespero y debilidad. A decir verdad, las cosas se complicaron un poco entre Jakov Bogojeric´-líder de la mafia serbia-, y Anton, pero luego de una negociación bastante ardua, lograron llegar a un acuerdo.
Otro caso muy distinto fue el de Bastian Fischer, el Boss de la mafia alemana; quien es un muy buen amigo de los rusos, hecho que significo una alianza inmediata.
Por otro lado, se habían hecho negocios con Francia y Bélgica. Indirectamente ellos también formarían parte de la alianza en contra de Ivanov, ya que de ir en contra del ruso, solo significaría que están en su contra, y ninguno quería eso.
La estrategia de Anton fue un poco más compleja que la de los líderes de La Camorra. El ruso no busco simplemente “enemigos” de los búlgaros, él busco lideres a los que realmente Milton haya jodido y hombres sedientos de poder, ofreciendo a cambio, nada más ni nada menos que el poder y domino absoluto sobre Bulgaria.
Luego de poco más de un mes de haber llegado a Rusia, por fin pondríamos en marcha el plan para acabar con mi padre y con Ivanov. Y eso solo significaba dos cosas; la primera, que a partir de hoy todo se saldría de control, y la segunda, que estaba cada vez más cerca de mi libertad.
Ha decir verdad aún no estaba segura de hacia dónde iría, pero de lo que si estaba segura, era que sería lo más alejada posible de esta familia, y más aun de este mundo. Hasta el momento Estados Unidos era mi mejor opción, aunque sabía perfectamente que los Zhukov tenían ojos y oídos en casi todo el mundo, tenia la ilusión de conseguir mi libertad, y alejarme lo mas que pueda de ellos.
Lo bueno que estaba rescatando de mi estadía aquí, era que desde hace un par de semanas, solo estaba lidiando con uno de los hermanos; Anton. Grigori por su lado, se había reencontrado con su antigua novia, quien Dasha muy amablemente se encargó de recalcarme que era su gran y único amor- esas fueron exactamente sus palabras-.
Muy distinto a lo que creí, trabajar con Anton no resulto ser tan malo. Él solo hablaba de estrategias, mientras que yo seguía aportando toda la información que recordaba, o que creía útil. Hace solo dos días, Bastian había llegado a la mansión para terminar de arreglar los últimos detalles de la emboscada al cargamento de armas que Ivanov le enviaría a los turcos- quienes también eran sus aliados-
-Creo que nuestra mejor opción es interceptarlos antes de que lleguen a Estambul- hablo Anton.
Estaba tan sumida en mis pensamientos, que me había perdido casi la mitad de la conversación.
-No- hable llamando la atención de ambos hombres.
-¿Por qué no griega?- esta vez quien hablo fue Bastian.
-Porque Milton no es estúpido. Él sabe que están planeando atacarlo, y también conoce cuáles son sus propias debilidades. Las rutas hacia Turquía están expuestas, él sabe que es imposible que pueda enviar su mercancía de forma directa, o utilizando las mismas rutas de siempre.
-¿Qué es lo que sugieres?
-Solo tiene dos formas de hacer llegar esas armas. Una de ellas es a través de Grecia, o bien desde Macedonia del Norte.
-Por Grecia lo entiendo, puede ser por tierra e incluso por agua- hablo Bastian- solo sería cuestión de averiguar que ruta utilizarían, y los emboscaríamos antes de que partieran. Pero ¿De dónde has sacado lo de Macedonia? Eso no tiene mucho sentido.
Suspire al mismo tiempo que cerraba los ojos y pensaba por unos pocos segundos.
Estaba dando muchísima más información de la que debería, y no estaba cien por ciento segura de que mi libertad fuese algo seguro.
-Gaia, habla- demando el ruso como de costumbre.
-Para los turcos existen distin…
-No nos vas a enseñar como es el negocio, ni cómo diablos se manejan. Deja de pretender que eres una especie de sabia de este mundo y responde lo que ¡malditamente te ha preguntado Bastian!
Si en algún momento, por algún motivo llegue a decir que tratar con Anton no era algo malo, lo retiro.
-Ademi le permite a los turcos usar sus rutas aéreas.
-Eso tiene aún menos sentido. Es básicamente, como si yo desde Alemania enviara mi droga a Londres para que luego desde allí se la enviaran a Anton.
-Creo que si fueses un infeliz mediocre, harías lo que fuese necesario por salvar tu vida.
-Ademi es un pobre diablo- hablo Anton en dirección del alemán- es sabido que su poder precede de su tío, quien es el presidente del país. El imbécil ha intentado tener negocios con grandes capos, pero nunca han funcionado. Al parecer todos saben que es un cobarde que además de consumir la basura que vende, no es capaz de mantener la boca cerrada.
-Es más probable que quiera pasar las armas por Grecia.
-¿Qué te lleva a pensar en eso?- pregunto Bastian.
-No tienen poder, ni alianzas, ni mucho menos los medios para enfrentar una guerra contra Rusia. Nadie en su sano juicio pondría su país bajo la mira del grandísimo -ironice- Anton Zhukov, solo por un hombre.
-Da igual. Tenemos hombres para cubrir los tres puntos- dijo el ruso- lo único que necesito saber, es cuando enviara ese cargamento.
-Me pondré en contacto con mi hombre- hablo Bastian, quien aparentemente tenia a un hombre infiltrado en la mafia búlgara- Ivanov es lo suficientemente desconfiado como para no dar información más que a su mano derecha, pero debe movilizar a muchas personas para poder enviar un cargamento tan grande. En cuanto sepa la fecha exacta, nos pondremos en marcha.
-¿Es todo?
Honestamente, lo único que quería en este momento, era poder salir a correr con Hera. Esto es muy desgastante.
-Aun no.
-¿Para qué puedo ser buena?
-No eres buena para nada Gaia. No te confundas. Lo único que tienes, y por lo que sigues viva, es por la información que tienes.
Ante aquel comentario, solo pude sonreír. Sé de sobra que no soy la buena de esta historia, ninguno lo es de hecho. Pero lo que el ruso no sabe, o más bien no quiere aceptar, es que de no ser por mí, no solo él estaría muerto, sino también su familia. Los italianos tenían muy estudiado todo para atacarlo y recuperar lo que “les pertenecía”.
“No soy buena para nada”, pero soy quien ha salvado su pellejo.
-¿Qué es lo que quieres saber?- de nada me servía llevarle la contraria.
-¿Qué hay de Grecia?
Tras mi mirada de incierto, volvió a hablar.
-Tu padre sigue ahí, han fortificado cada entrada al país y sé que se están armando.
-Se directo- dije a la defensiva, ya estaba cansada, y mi humor no era el mejor- pregunta lo que quiera preguntar.
-¿Qué pasara con Grecia una vez que tu padre muera?
-No lo sé, y tampoco me interesa.
Decir nada más, me fui del despacho del ruso.
No mentía, no tenía la más mínima idea de que sería el nuevo Padrino de la noche, pero lo que si sabía, era que yo ya no estaría para averiguarlo.