Se removió con un poco de incomodidad cuando un rayo de luz pegaba directamente sobre su rostro, apretando los ojos ante la sensación. Intentando estirar un poco su entumecido cuerpo, se sintió extrañamente retenido por los brazos de alguien, recordando levemente los eventos del día anterior.
La imagen del horrible Orco apareciendo en su mente, causando que abriera los ojos de golpe.
El rayo de luz que se colaba por la ventana dio de lleno en sus ojos, causando que Jimin se quejara bajito y se girara sobre sí en la cama, quedando frente a frente con la persona que lo inmovilizaba con su apretado abrazo.
El hada se encontraba con la mejilla pegada a la almohada, su boca ligeramente abierta, soltando pequeños y casi imperceptibles ronquidos. El humano sonrió ante la ternura que la imagen le causaba, moviendo con cuidado un mechón del rubio cabello.
―Mírate, durmiendo como un bebé, cuando hace horas mataste a un monstruo hasta dejarlo como pollo rostizado―habló lo suficientemente bajo como para que el hada no despertara, aunque sabía que el pálido tenía un sueño profundo.
Su vista recayó en la gargantilla que Yoongi tenía en su cuello, joya que le pertenecía a él.
Con un pequeño suspiro acercó sus dedos a la pequeña estrella que colgaba de la cadena, acariciando los detalles con mucho cuidado, sabiendo que era algo demasiado valioso como para que se arruinara.
Se lo había entregado a Yoongi, porque tenía un significado muy importante para él y Jimin sabía que el hada se había vuelto alguien importante para su vida, en poco tiempo. No se sentía del todo cómodo compartiendo el significado que este tenía para él, ya que era algo que le seguía afectando en esos momentos.
Estaba seguro de que no podría contarlo sin soltarse a llorar.
Aun así, estaba dispuesto a contarle su historia, si este le preguntara, ya que sentía una increíble confianza con el hada, que solo podría comparar a la que tiene con Taehyung. Pero era diferente, con su mejor amigo sentía la libertad de decir lo que le tenía mal y llorar junto a él, sabiendo que el pelirrojo compartiría su dolor y lo ayudaría en todo lo que pudiera.
Con el hada el sentimiento era distinto, más íntimo.
Sentía que podría romperse en los brazos de aquel ser mágico y que las cosas estarían bien una vez le abrazara. Algo que podría sonar tan tonto y sin sentido alguno para otros, pero para él era un sentimiento demasiado fuerte, uno que no terminaba de comprender.
No quería que su cabeza se llenara de ideas erróneas, cosas que podrían terminar lastimándole en algún momento, pero sabía que sus sentimientos no eran algo simple, sabía que lo que Yoongi le hacía sentir era algo mucho más fuerte.
¿Sentir atracción por un ser mitológico?
En verdad Jimin conocía su fascinación por los seres mitológicos y se veía a sí mismo en el pasado como el futuro conocedor de todos los secretos de estos seres misteriosos. Sin embargo, todo lo que estaba pasando en su vida en esos momentos es mucho más de lo que se hubiera imaginado, incluso algunas cosas eran completamente difíciles de procesar.
Jimin estaba consciente de que los sentimientos que estaba desarrollando por Yoongi no iban a detenerse, sino lo contrario.
Cada día que se despertaba a su lado, comían el desayuno juntos, el hada le platicaba emocionado sobre el desarrollo de sus cosechas y lo obediente que se estaba portando Suga al alejarse de las cebollas cuando él se lo ordenaba. Cada día en la que esas pequeñas acciones se dirigían a él con tanto amor y sinceridad, lo enamoraban más y más.
Pero Jimin tenía miedo, no por el hecho de sentir cosas por Yoongi, porque sabía que este le correspondía. Todo erradicaba en el hecho que el hada no pertenece a la cuidad, su hogar es en el bosque con las demás hadas y seres mitológicos.
Sabía que al rubio le costaba adaptarse, que les tiene miedo a los humanos y que puede llegar a sentirse muy aburrido en el departamento.
Jimin no era un ser mágico, ni Yoongi era un humano.
Se sobresaltó cuando el hada comenzó a despertar lentamente, apretando el agarre en su cintura mientras comenzaba a estirar las piernas. Sus alas se estiraron de igual manera, siendo algo que causó mucha ternura en el pelinegro.
―Pensé que habías muerto, tienes un sueño muy profundo, Hyung― Jimin habló bajito mientras veía al pálido estirarse, quien soltó una carcajada cuando escuchó las palabras del menor.
―Una vez Suran se asustó tanto porque no despertaba, que llamó a las hadas enfermeras para me revisaran y saber si seguía vivo o no. Cuando desperté, tenía un montón de hadas de luz sobre mi y varias enfermeras. Todo era un caos―Jimin se sorprendió y rio, cubriéndose la boca con una mano ante su aliento mañanero.
―Eres importante aquí ¿No es así? ―la voz suave que Jimin utilizó para la pregunta llamó la atención del mayor, sin embargo, no lo mencionó.
―Solo me quieren aquí por mis poderes, no por mí. Si fuera un hada cualquiera mi vida no sería de importancia―Jimin negó mientras tomaba la mano libre del mayor y le daba un pequeño apretón, antes de entrelazar sus dedos.
―A mí no me importa lo que puedes hacer como ser mágico, me importa quién eres...―se detuvo cuando sintió un pequeño nudo crearse en su garganta, todo por ver los ojos brillantes de Yoongi. ―Solo me importa que seas feliz, porque tú me haces feliz a mí. Aunque suene egoísta de mi parte, me alegra mucho que tu pueblo no te sepa apreciar, porque yo sí lo hago.
El hada se sentía consternado, sentía como si miles de mariposas comenzaran a volar dentro de su estómago, no siendo capaz de responder con palabras coherentes.
Estaba tan enamorado, demasiado para su salud. Jimin le transmitía emociones que no podía describir, que jamás había podido sentir.
Apretando el agarre en la camiseta ajena, el aura y las emociones de Jimin se transmitían a su cuerpo de forma abrumadora, logrando que su mente se nublara por completo.
La conexión que sus poderes le permitían hacer, no se comparaba en nada a la conexión que Jimin le transmitía con tan solo algunas palabras.
No había comparación alguna.
Las lágrimas comenzaron a acumularse en sus ojos, sintiéndose avergonzado por tener una reacción de ese tipo. Las emociones eran tan fuertes, sinceras, hermosas y gratificantes. No se sentía capaz de hablar ni de pensar en algo coherente, solamente quería apegarse a ese calor de seguridad y amor que el humano le brindaba.
Jimin suspiró en alivio cuando el hada se acomodó sobre él, escondiendo su cabeza en su cuello, mientras sollozaba en silencio. Se había asustado en el momento que no le había respondido e incluso había comenzado a llorar, pero el que en ese momento se encontrara sobre él mientras se abrazaban, le tranquilizaba.
No hubo palabras, porque no eran necesarias.
Cuando ambos se sintieron relajados, se separaron lentamente del abrazo, ambos con sonrojos y sonrisas avergonzadas. El humano había dejado algunos besos en las mejillas del hada, quien intentaba olvidar el hecho de que se había puesto a llorar sobre Jimin por casi media hora.
Ambos se levantaron de la cama y salieron de la habitación, sabiendo que las cosas no serían incómodas entre ellos, pero preferían no comentarlo en ese momento.
Cuando llegaron a la sala del hogar, Jungkook y Taehyung se encontraban comiendo en la pequeña cocina, ambos devorando la fruta picada como si no hubiera un mañana.
― ¡Tú, traicionero! ―gritó Taehyung con la boca llena de sandía, una semilla decorando su mejilla, dándole un toque adorable. ― ¡Me estaba cagando del miedo y me dejaste solo!
El pelinegro se mordió el labio con una sonrisa, caminando hacia su amigo mientras daba saltitos, intentando que su ternura le ayudara a ganarse su perdón.
―Pero si Jungkook y tú durmieron abrazados toda la noche―dijo Namjoon, quien recién salía de su habitación.
El elfo comenzó a toser agresivamente, corriendo hacia el lavabo para que el melón que estaba en su boca no saltara sobre alguien.
Jimin abrazó por los hombros al pelirrojo y le vio con ambas cejas alzadas, colocando su rostro frente al del mayor, para que le viera.
― ¡Sí, pero fue porque Jimin me abandonó en primer lugar, todo por dormir con Yoongi hyung! ―el hada rubio se encogió de hombros con una sonrisa.
Mientras los cuatro discutían sobre quién había sido más pegajoso durante la noche, Namjoon abrió la puerta de la entrada para poder ver el pequeño lago que había hecho para Jin, notando que su pareja recién salía a la superficie.
―Cariño ¿estás listo? ―el hechicero sonrió en grande cuando el tritón golpeó el agua con su larga cola, indicando que estaba más que preparado. ―Chicos, creo que sería bueno ver a Jin tomarse la poción ahora, aún tienen que ir a la cuidad para completar sus tareas humanas.
Los cuatro dejaron de lado su infantil pelea y la comida, caminando rápidamente hacia el lago de Jin, emocionados por ver lo que podría indicar el futuro con piernas del mayor.
Todos se reunieron en la orilla del lago, siendo Namjoon el único que había entrado al agua. Cargó a Jin como pudo y lo dejó recargado en la orilla, su larga cola tomando mucho espacio.
―Si llega a fallar te meteré al agua rápidamente, así que no te preocupes, cariño―Jin asintió mientras tomaba el pequeño frasco con el líquido azul dentro de él.
Mientras que con una mano se mantenía apoyado en el suelo, con la derecha abrió el pequeño bote, viendo a sus amigos con una sonrisa antes de beber.
―Vamos Hyung, queremos ver tus piernas―dijo Taehyung con una sonrisa, Jimin sosteniendo una manta larga, para cubrir la desnudez de Jin cuando sus piernas aparecieran.
El tritón sonrió y vio con un pequeño puchero su cola por última vez. No quería recordar todas aquellas aventuras que había tenido en las profundidades del mar, porque no quería arrepentirse. Había deseado por años el tener piernas y ese día sería posible.
Bebió de un solo trago el líquido y tragó con una mueca, sintiendo el agrio sabor bajar por su garganta.
Todos veían con los ojos bien abiertos al tritón, esperando alguna reacción o la desaparición de su cola.
Jin eructó con algo de fuerza y de la cola del tritón comenzó a salir humo, como si esta se estuviera evaporando.
― ¡Está funcionando! ―gritó el elfo emocionado.
El lugar comenzó a llenarse de humo, logrando cubrir al tritón por completo.
―Corazón ¿Todo bien? ―Namjoon no estaría tranquilo hasta ver a su pareja entero y vivo, por lo que comenzó a apartar el humo del aire, moviendo sus brazos como loco.
Yoongi levantó su mano y lanzó una fuerte ráfaga de viento, logrando dispersar todo el humo.
Unas largas y pálidas piernas se presentaron frente a ellos, viéndose en el rostro de Jin una enorme sonrisa.
― ¡Mira mis piernas! ―gritó Jin con emoción, moviéndolas hacia los lados, casi dándole una patada a los cercanos. ―Hasta tengo esta cosita colgante que todos los humanos tienen.
Jimin lo cubrió rápidamente, todos comenzando a reír por las palabras del tritón. Bueno, del ex tritón.
―Amor, pronto tendremos una importante conversación―dijo el hechicero mientras salía del agua, para poder darle un enorme abrazo a su pareja.
Namjoon abrazó a Jin y dejó un beso tronador sobre sus rechonchos labios, el tritón estando demasiado feliz con sus nuevas extremidades, como para darse cuenta de que de sus piernas comenzaba a salir humo, nuevamente.
―Hyung, hay más humo―dijo Yoongi con preocupación, haciendo que la pareja notara que, efectivamente, otra ola de humo estaba brotando de las piernas de Jin.
Minutos después, la larga y magnifica cola de Jin estaba ahí.
―P-pero ¿No funcionó? ―el tritón hizo un pequeño puchero, sintiendo su felicidad caer de golpe hacia el suelo.
―Pero antes tenías piernas, no entiendo qué pasó―dijo Jungkook con mirada preocupada.
Nadie comprendía lo que había pasado, mucho menos el hechicero.
―Espera un momento―dijo Yoongi con la mano en su barbilla. ―Dame espacio, Namjoon.
El hechicero le vio con duda, pero obedeciendo, alejándose de Jin.
El hada levantó la mano derecha y lanzó otra rápida ráfaga de viento sobre Jin, quien cerraba los ojos con fuerza para que no le molestara. Sentía su piel secarse de la humedad que Namjoon le había dejado al abrazarle.
Cuando Yoongi se detuvo, el humo volvió a aparecer, volviéndose en segundos un par de lindas piernas.
―El agua hace que tenga su cola de nuevo...―dijo Jimin con asombro, logrando que todos captaran lo que acababa de pasar. ―Cuando Jin tiene piernas, conserva algunas características de tritón, miren sus orejas.
Todos observaron que sí, las orejas de Jin se mantenían ligeramente puntiagudas. Su piel seguía brillando y sus ojos claros seguían brillando. Aún con sus piernas.
― ¡Esto es increíble, no tuve que perder mi cola para siempre y ahora tengo piernas! ―dijo Jin con una enorme sonrisa, intentando levantarse del suelo.
Al no haber tenido piernas semi permanentes desde hace un tiempo, cayó rápidamente al suelo.
Namjoon le ayudó a recomponerse, llevándolo dentro de casa para colocarle algo de ropa.
―Ah, me alegra mucho que las cosas hayan salido bien―dijo Taehyung con una sonrisa, los demás asintiendo de acuerdo.
―Bien, solo esperemos a que Jin y Namjoon regresen y nos iremos a la cuidad―ambos humanos asintieron, ambos comenzando a caminar alrededor del lago, observando el hermoso paisaje.
Taehyung se sentó en una enorme roca que estaba un poco más lejos del lago, sin embargo, sus amigos estaban paseándose cerca de él.
Observó con curiosidad que algo se movía entre los árboles, logrando ver una cola. El pelirrojo se levantó y se acercó a los demás, temiendo que fuera otro monstruo y le atacara.
Cuando se colocó junto a Jimin y los dos seres mágicos, logró ver lo que era el culo de un caballo por detrás del tronco, sonriendo en grande.
―Chicos, miren―dijo con emoción el pelirrojo. Todos se fijaron en el culo de caballo que se asomaba por los árboles, dudando cuando Taehyung comenzó a acercarse.
Jungkook caminó hacia donde el pelirrojo estaba, estando el humano muy cerca del animal.
―Taehyung, no creo que sea un...
― ¿Puedo montarlo? Me encanta montar a caballo―dijo el pelirrojo con una sonrisa, esperando que el caballo no fuera tan salvaje y le permitiera el cabalgar unos minutos.
Su emoción se esfumó cuando una cabeza se asomó del otro lado del árbol. Taemin, el centauro, se asomó y vio al pelirrojo con las cejas alzadas y una enorme sonrisa, comenzando a acercarse con burla.
―Uh, disculpa ¿Escuché mal o quieres montarme? ―Taehyung se sonrojó hasta el punto de volverse del mismo color que su cabello, sintiéndose avergonzado ante la mirada burlona del centauro. Además de las risas de Yoongi y Jimin al fondo.
―Discúlpelo Taemin hyung, en su bosque no suele ver centauros―El hombre medio caballo soltó una carcajada con marcada coquetería, acercándose un poco más al avergonzado Taehyung.
―Si quieres puedo darte un paseo―dijo mientras se encogía de hombros, logrando que el elfo frunciera fuertemente el ceño.
―N-no, d-disculpe por la confusión―el pelirrojo hizo una reverencia de noventa grados, ganándose otra risa del centauro y un apretón en su cintura de parte del elfo, quien lo había apegado más a su cuerpo.
― ¿Qué lo trae por aquí, hyung? ―el elfo cambió abruptamente de tema, siendo demasiado obvio.
―Quería decirle a Namjoon que los nuevos ingredientes están disponibles en la tienda, me pidió algunos tiempo atrás y aún no los teníamos a la venta―el elfo asintió, intentando no comportarse de forma irrespetuosa con su mayor. ―Me entretuve con una de las ardillas del lugar, me estaba comentando del festival de la nuez que hicieron hace una semana.
Jimin y Yoongi daban la espalda a los tres que hablaban, ya que ninguno de los dos había logrado contener la risa y no querían enfadar al mitad caballo.
Ninguno entró en pánico ante el ser, ya que Yoongi tenía sus alas escondidas, por lo que podrían decir que los humanos también las mantenían en sus espaldas.
―Yoongi, un gusto verte nuevamente―se acercó Taemin, logrando que ambos dieran media vuelta, apretando los labios para que las carcajadas no salieran.
―Igualmente Taemin hyung―dijo el hada con una sonrisa, apegando a Jimin a su lado sin ningún disimulo.
―Bueno, tengo que irme, dejé la tienda sola. Por favor dile a Namjoon que los ingredientes que necesitaba ya están disponibles en mi tienda―dijo el centauro con una sonrisa, notando que ambas hadas desconocidas estaban apartadas.
―Lo haré, nos vemos otro día.
El centauro sonrió y caminó de regreso al centro del bosque, no sin antes despedirse con una sonrisa de Taehyung.
― ¡Qué maldita vergüenza!
Yoongi y Jimin explotaron nuevamente a carcajadas, ambos dejándose caer al pasto mientras recibían suaves patadas del pelirrojo.
•••
Suga se acercaba con cautela a la cebolla que descansaba tranquilamente sobre una toalla en el suelo, vigilando si había señales de su dueño. Cuando sus sentidos captaron que no había nadie cerca, se lanzó hacia la cebolla y comenzó a enterrarle sus garras, gruñendo en el proceso.
― ¡Suga, deja la cebolla! ―la voz de Jimin hizo que el pequeño gato se sobresaltara, saltando lejos de la cebolla. ―Pequeño gato mañoso, solo la dejé por unos segundos.
El pelinegro se agachó y recogió la cebolla, riendo al notar los pequeños espacios que las garras del minino habían dejado.
Jimin había vuelto recientemente de la universidad, sin embargo, Yoongi no le había permitido entrar a la habitación y no comprendía el por qué. Sabía que Taehyung estaba con él, por lo que la espina de los celos comenzaba a enterrarse en su pecho con molestia.
¿Por qué dejó entrar a Taehyung y a mí no?
Bufó cuando sus pensamientos comenzaron a molestarle, sabiendo que no debía sentirse de esa forma por Taehyung, quien era su mejor amigo.
Unas risas resonaron en la habitación hasta la sala, logrando que la vena del cuello de Jimin se saltara, mostrándose ante su molestia retenida. Con la mandíbula apretada se acercó a la puerta de la habitación, intentando no hacer ruido para no ser delatado. Pegó su oreja sobre la madera, intentando escuchar algo.
Susurros incomprensibles y pequeñas risas eran lo único que su oído lograba captar, sintiéndose frustrado por haber elegido un departamento con puertas de madera tan gruesa.
Cuando iba a pegar la otra oreja a la madera, la gravedad le atrajo hacia el suelo, ya que Taehyung había abierto la puerta de la habitación.
―Te lo dije, hyung―dijo el pelirrojo con una sonrisa, viendo cómo su mejor amigo se levantaba del suelo―los dejaré solos. No seas un maniaco celoso, Jiminie.
Sintió su rostro arder cuando fue descubierto en su intento de saber lo que estaba pasando en la habitación, no sintiendo el valor de ver a Yoongi a la cara cuando este comenzó a reír.
― ¿Te lastimaste al caer? ―la pregunta iba con preocupación y burla, haciendo que Jimin bufara.
―No estaba espiando, solo quería saber si la madera de las puertas era tan buena como dicen.
El hada asintió lentamente con una sonrisa, invitando a Jimin a sentarse frente a él, dando golpecitos sobre el colchón. El pelinegro se sentó, manteniéndose cohibido.
―Aprovechando que estás aquí y entraste de esa forma tan peculiar...―comenzó Yoongi, ganándose un golpe en el hombro de parte de Jimin. ―Quiero darte algo que hice para ti, pero no estaba seguro si dártelo o no.
Jimin observó atento el objeto que Yoongi sacaba de su bolsillo, jadeando bajito al ver un collar con una joya amarilla colgando.
―Entiendo que me diste esta gargantilla y que tiene un significado fuerte para ti, aunque yo no lo conozca, me siento muy agradecido de que confíes en mí. Que tengas la seguridad de que cuidaré de algo que es tan valioso para ti.
Jimin asintió mientras sentía sus manos comenzar a sudar.
―Confío plenamente en ti, Yoongi. Sé que nunca me lastimarías―el hada sonrió, tomando una de las manos de Jimin, entrelazando sus dedos. Acción que se había vuelto una costumbre entre ellos.
―Por eso quería darte algo lindo. Este collar no tiene un pasado conmigo, sin embargo, me gustaría que lo tuvieras y así generará un significado importante para mí―Jimin se sintió mareado ante las hermosas acciones y palabras de Yoongi, sintiendo nuevamente el nivel de enamoramiento subir rápidamente.
Su corazón palpitaba con mayor velocidad.
―Y-yo, no sé que decir. Muchas gracias Yoongi...―el hada comprendía el sentimiento del humano, esa incapacidad de poder expresar sus sentimientos. Pero la conexión entre sus manos le mantenía al tanto. ―L-lo siento, es que estoy muy nervioso y las palabras no salen fácilmente.
El hada negó con una sonrisa, acercándose lo suficiente como para abrochar el collar por el cuello de Jimin.
El pelinegro vio con una sonrisa la hermosa piedra que adornaba su cuello, sintiendo la necesidad de abalanzarse hacia Yoongi y besarle.
Besarle.
―Sé que quieres decirme muchas cosas, te siento―el hada levantó sus manos entrelazadas, haciendo énfasis sobre la conexión―No tienes que hablar.
Jimin sentía tantas cosas en ese momento. Quería abrazarle, besarle, contarle el por qué esa gargantilla era tan importante para él. Quería que Yoongi comprendiera todo lo que rondaba por su cabeza, más allá de lo que sus poderes le permitían conocer.
Quería besarle.
Tenía tantas ganas de besar al hada, pero sentía que sería mejor esperar un poco más. No es que prefiera besarle hasta que ambos tengan años de conocerse, no era así. Jimin quería darle todo de sí a Yoongi y que este le aceptara, quería darle a conocer sus miedos e inseguridades, saber que ese hermoso ser se mantendría a su lado a pesar de lo que pudiera pasar.
― ¿Quieres comer un poco de helado? Taehyung compró un bote con helado de chocolate―Yoongi sabía de la mezcla de emociones que el humano experimentaba, pero no podía leer sus pensamientos ni deseos, por lo que el dilema del menor era completamente desconocido para él.
Jimin asintió, sintiéndose demasiado aturdido.
El hada sonrió y se bajó de la cama, sin soltar el agarre de las manos. Jimin le imitó, sus piernas sintiéndose inestables ante todo lo que pasaba por su mente en esos momentos. Cuando el hada le miró con una sonrisa.
Quería que la relación con Yoongi se fuera formando con tiempo y dedicación, quería que esa hada le amara tanto como él lo hace. Quería ir despacio, disfrutar cada momento que pudiera estar junto a él, no apresurar las cosas.
―Yoonie...―el hada levantó ligeramente las cejas ante el apodo. No era la primera vez que le llamaba así, pero siempre lograba dar en su corazón cuando lo hacía. ―Quiero contarte algunas cosas, que son muy importantes para mí.
El menor tomó entre sus manos la pequeña estrella que decoraba la gargantilla, logrando que el hada dirigiera la vista al objeto.
No había necesidad de apresurarse, Jimin sabía que el día en que se sienta completamente hechizado por los labios del hada le besaría sin pensarlo dos veces. Pero aún había cosas que quería conocer y sobre las cuales quería pensar.
Le gustaba cómo se estaba desarrollando su relación, el cómo Yoongi le hacía sentir con cada etapa que superaban.
―Quiero hablarte sobre mi papá...
Porque en una relación es importante la química y las emociones confortantes que puedan transmitirse, pero eso no es todo. El humano quería que Yoongi conociera todas sus versiones, desde las positivas hasta las negativas.