―Quiero hablarte sobre mi papá.
Yoongi elevó ambas cejas al escuchar a Jimin tan serio, sabiendo que ese tema era algo delicado e importante para él. Hasta ese momento, jamás había escuchado sobre su padre.
―No es necesario que me cuentes si no estás listo, Jiminie―el hada tomó la mano libre del humano, acercándose. ―Puedo intuir que no es un tema fácil de compartir para ti.
Jimin apretó ambas manos, las cuales eran envueltas por las de Yoongi, apuntado su vista a la pequeña estrella plateada que decoraba la garganta del mayor. Sabía que hablando con él, podría desahogarse un poco, además de que el hada le transmitía una increíble confianza y tranquilidad.
También sabía que él le sostendría si se derrumbaba frente a él.
―Lo sé y por eso quiero contártelo, siento mucha confianza cuando estoy contigo, así que no es algo negativo para mí―el rubio asintió y volvió a acomodarse sobre la cama, apoyando su espalda en la pared. Sus alas manteniéndose en su espalda, pero sin llegar a ser aplastadas.
Jimin se sentó a su lado, manteniendo el agarre entre sus manos para sentir el apoyo que necesitara.
―Mi papá fue una persona muy importante para mi familia. Mi madre y yo lo amábamos demasiado―tragó duro para no ponerse a llorar con tan solo mencionar a su padre, apretando los labios mientras movía las piernas, intentando retener el llanto.―Todos me decían que yo era le versión joven de él, tanto en físico como en personalidad. Nunca les creí del todo, ya que no pensaba que podría ser igual de maravilloso que él.
―Eres una persona maravillosa, no dudo el que tu padre lo haya sido también―el hada sintió la necesidad de aclarar. No le gustaba que Jimin se menospreciara, por lo que él estaría ahí para aclararle sobre lo que es en verdad.
Jimin sonrió, apretando su mano entre la de Yoongi.
―Mi papá amaba tanto el baile como yo lo hago, incluso creo que él lo amaba mucho más. Su sueño siempre fue el dedicarse al baile de forma profesional, pero él vivió en otras épocas y eso no estaba bien visto. Aun así, él siempre me transmitió su amor y pasión por el baile―su voz se quebró ligeramente. ―Siempre me enseñaba a captar las emociones que una canción emitía, el poder conocer a profundidad la letra y asociarla con los movimientos del cuerpo, como si la canción fuera aquello que te dice cómo moverte ¡Al principio pensé que era un exagerado! Pensaba que la música no podía ser tan poderosa como él lo describía.
Jimin se acomodó en la cama, quedando con la vista hacia Yoongi, sin soltarse en ningún momento.
―Era el mejor doctor por las mañanas y tardes, pero era el mejor bailarín cuando estaba en casa. Mi madre y él adecuaron uno de los cuartos en donde él y yo pudiéramos bailar con la libertad de no tirar nada o golpear algún electrodoméstico con nuestros giros―Jimin rio, las lágrimas comenzando a bajar. ―Siempre me dijo que cuando bailaba las estrellas estaban junto a mí, porque la habitación en la que bailábamos tenía un hermoso ventanal, donde las estrellas se veían perfectamente.
Yoongi apretó con disimulo una parte del pantalón de Jimin, queriendo sentir específicamente las emociones que recorrían en el menor ante los recuerdos, ya que él no tiene padres, no comprende el sentimiento del todo.
―Cuando le dije que quería ser bailarín de grande, se puso realmente feliz. Hizo todo un alboroto por toda la casa y dijo que el mundo le había dado a la mejor estrella del cielo que vendría a deslumbrar los escenarios...―Yoongi sintió sus ojos arder cuando el dolor de Jimin fue compartido con su cuerpo, sintiendo un enorme nudo en la garganta. ―D-decía que él siempre estaría en las primeras filas, que iría a todas las presentaciones que tuviera y que siempre sería mi fanático número uno.
El hada, demasiado abrumado por las emociones, atinó a limpiar las gruesas lágrimas de Jimin con su mano libre, sintiendo las propias bajar por sus mejillas hasta llegar a su barbilla.
Jimin observó las brillantes lágrimas del hada, como si alguien les hubiera colocado brillantina a estas.
―Y fue así, los primeros meses en los que estuve en la academia de baile. Me había inscrito en el área de baile contemporáneo y al principio fue demasiado difícil. Debía tener un peso en específico, mejorar mi flexibilidad y mi confianza ante bailar frente a otras personas, cosas que no se consiguen de la noche a la mañana―esperó unos segundos, pasando su pulgar por la mejilla de Yoongi, notando que el brillo de sus lágrimas se había pasado a su dedo. ―Pero él siempre estuvo ahí, deteniéndome cuando me ponía a hacer esas dietas asesinas, recomendándome el ir con un profesional que me diera una dieta saludable, una que no me dañara. Por las noches hacíamos ejercicios de flexibilidad y realmente funcionaron, hasta que llegué a ser el mejor de la clase.
Yoongi sintió la nostalgia ajena llenar su cuerpo, sacándole una sonrisa triste.
―Pero yo le notaba más cansado, no podíamos terminar la rutina de calentamiento sin que él se pusiera pálido o mal. Yo sabía que las cosas estaban mal, pero mis padres no querían preocuparme de más, por lo que me decían que simplemente era el cansancio del trabajo.
― ¿Q-qué edad tenías en ese entonces? ―Yoongi carraspeó cuando su voz salió débil, denotando que las emociones que eran transmitidas por el menor eran mucho para el hada.
―Tenía dieciséis años en ese entonces, fue hace cinco años ―Yoongi asintió, una imagen borrosa de un adolescente Jimin llegando a su mente. Aunque no le haya visto de esa edad, intentaba hacerse una idea.
―Seguramente eras una cosita adorable en ese tiempo, exijo una imagen en papel que tienen ustedes―Jimin rio ante el comentario del mayor, sabiendo que intentaba aligerar el ambiente, de alguna forma.
―No te mostraré nada, me da vergüenza―Jimin se relamió los labios y vio atentamente el agarre que mantenía el hada sobre él, notando cómo se aferraba a la tela de su pantalón, por debajo de sus manos entrelazadas. ―Yo sabía que era algo más que cansancio, pero tenía miedo de saber si era algo grave, por lo que me mantenía al tanto de él. En septiembre tenía una presentación en la academia, era la última presentación de ese año y yo estaba muy emocionado, por lo que les conté a mis padres y ellos dijeron que no se lo perderían por nada. Yo realmente quería recordar ese día como uno de los mejores, ya que tenía uno de los puestos principales en la coreografía.
Jimin se acercó más a Yoongi y tomó entre su mano la pequeña estrella que Yoongi portaba, acariciándola con tristeza. Una mueca se formó en su rostro, una que mostraba que el llanto volvería.
El hada soltó su mano y pasó sus brazos por el tembloso cuerpo, abrazándole mientras el menor se acomodaba en su pecho, seguía acariciando la estrella.
―Dos días antes de la presentación, me dio esta gargantilla. Me dijo que yo debía bailar junto a las estrellas, porque yo era la más brillante de todas. Que siempre tuviera en cuenta que yo brillaba cuando dejaba que mi cuerpo hablara por mí y que él siempre estaría ahí para bailar conmigo―respiró hondo y un doloroso quejido salió de sus labios, el llanto aumentando. ―El día de la presentación lo vi débil, le dije que no saliera de casa o que fuera al doctor para saber mejor sobre su salud, pero él insistió en ir a la presentación. Sabía que era muy importante para mí y prefirió el ir conmigo que ver por su salud primero.
Yoongi notaba hacia donde estaba yendo la historia, por lo que apretó el agarre en el menor, dejando besos en su frente.
―Me deseó suerte y besó mi frente, tuve que irme detrás del escenario para poder presentarme con mi grupo. La presentación fue un éxito, la gente aplaudió como nunca y sentí que ese era mi lugar―soltó la pequeña estrella y acomodó su brazo para envolver al hada, sabiendo que el mayor estaba experimentado todo lo que él en esos momentos. ―Cuando todos íbamos a reunirnos con nuestras familias al final de la obra, noté que muchas personas corrían y a-algunas estaban agrupadas en un círculo frente al escenario.
Otro jadeo lleno de dolor brotó de su garganta, logrando que Yoongi se acomodara sobre la cama y le atrajera a su regazo para poder abrazarle de una mejor manera. Jimin se avergonzó por la posición, pero pasó sus brazos por el cuello del mayor y se dejó liberar.
―C-cuando llegué a ver qué pasaba, m-mi mamá estaba gritando mientras intentaba levantar a mi papá del suelo. Le estaba dando un infarto―Yoongi mordió su labio cuando las emociones le golpeaban tan fuerte, llorando como nunca lo había hecho en su vida. ― ¡La ayuda no llegaba rápido y yo veía cómo mi papá se estaba muriendo!
Yoongi jamás comprendería lo que es el perder un padre, pero podía fácilmente compararlo con la muerte de alguno de sus amigos o Jimin. El tan solo pensar en aquello le había hecho llorar con más fuerza.
Soltó de golpe al pelinegro, sintiéndose demasiado abrumado por las emociones.
Jimin se asustó ante el brusco empujón, viendo al hada con los ojos bien abiertos.
―L-lo lamento, es solo que tus emociones son muy fuertes y me aturdieron―el hada se disculpó, acercándose nuevamente al menor y envolviéndolo entre sus brazos, intentando que se colocara sobre él de nuevo.
―L-lo siento―se disculpó el pelinegro, intentando controlar su respiración.
―No tienes que disculparte, no debes hacerlo―Jimin asintió mientras intentaba secarse sus lágrimas, siendo algo brusco en los movimientos.
―Lo extraño muchísimo, no sabes cuánto. Quisiera poder contarle que estoy cumpliendo mis sueños y que él viera que todo lo que me enseñó me hizo la persona que soy ahora―Yoongi asintió, quitando las manos de Jimin de su propio rostro, encargándose de limpiar las lágrimas de las rojas y rechonchas mejillas. ―Esa canción que escuchaste hace tiempo, es la que colocamos en su funeral. Siempre que la escucho me recuerda a él y me hace llorar, pero es una canción realmente hermosa. Siento como si fue escrita para él.
El hada hizo una mueca, ya que no había podido dejar de llorar. No sabía cómo controlarlo, él no lloraba nunca, no había tenido motivos.
―Estoy seguro de que tu padre está muy orgulloso de ti, sea donde sea que esté―Jimin asintió, tomando entre sus manos el rosto de Yoongi, apegando sus frentes.
―Mi madre no es la misma desde ese entonces. Cuando le dije que me quedaría en Busan para estudiar en la universidad y que tendría mi propio apartamento, ella aceptó, pero dijo que ella necesitaba irse―Jimin hipó, efecto de su intenso llanto―Se mudó a un pueblo en medio de la nada y no tiene nada con qué comunicarse conmigo, dejó todo aquí. La única forma en la que supe que estaba bien, es porque hace un año le envié una carta y me dijo que estaba trabajando en una tienda de ese pueblo y que quería alejarse de cualquier cosa que la conectara con Busan, todo menos yo.
― ¿Crees que a tu madre le agrade? Ambos somos de bosque―Yoongi intentó ser gracioso, pero era algo tonto, considerando que su rostro estaba empapado de brillantes lágrimas y la mueca no se había ido.
―Estoy seguro de que alucinará si llega a verte, no es como si mi "casi obsesión" por los seres mitológicos saliera de la nada, ella tuvo mucho que ver―Yoongi levantó una ceja, sonriendo cuando los dedos de Jimin quitaron sus lágrimas. ―Ella siempre me contaba cuentos de seres mágicos, diciendo que ella pensaba que se encontraban escondidos por la vida.
―Pues tuvo razón―dijo Yoongi, retomando el abrazo en el cuerpo del pelinegro.
El pelinegro se sentía apenado por la posición en la que se encontraban, ya que estaba sentado sobre su regazo. Sin embargo, estaba consciente que para Yoongi la posición no era nada en especial, ya que él no conocía la rutina s****l de los humanos.
―Me gustaría presentártela. Al igual que mi padre ella es una hermosa persona, solo ha cambiado un poquito en sus comodidades―el hada asintió, dejando un beso en la mejilla de Jimin.
―Yo quisiera que algún día fuéramos al bosque, pero no al mío, uno diferente que me gusta mucho―Jimin sorbió la nariz y le miró con curiosidad. ―En ese bosque hay pocas criaturas, está en fase de crecimiento. Cuando estoy estresado por las hadas de mierda de mi bosque, me voy a ese por unos días.
―Me encantaría ir, es bueno saber que puedes acampar sin el miedo que algo llegue y te mate. Tengo a un hada que tira rayos ¡FIUM! ―Jimin hizo una mala imitación de Yoongi mientras lanzaba el rayo de luz al Orco, haciendo que el hada soltara una carcajada.
―Puede verse como un simple rayito, pero lo dejé como Orco asado―Jimin asintió con una gran sonrisa, sintiéndose mucho mejor.
― ¿Cuándo iremos? ―Yoongi sonrió y acercó su boca a la oreja del menor, causándole escalofríos.
―Cuando menos te lo esperes, te tomaré de la mano y nos iremos. Tengo que poner algunas cosas en orden antes, no quiero que nadie intervenga―Jimin asintió completamente embobado por tener los labios de Yoongi tan cerca de los suyos.
Esperaría con ansias ese día, esperando que fuera pronto.
•••
Taehyung pasó su mano por su cabello, desordenándolo mientras buscaba en su computadora empleos a los que pudiera adquirir ocasionalmente, que sean puestos temporales, pero que paguen.
Sabía que Jungkook y Yoongi les habían dado unos grandes regalos con su oro y que no tenía la necesidad de gastar dinero para reparar su vieja computadora, la cual se había ido a la basura cuando habían visto y probados las cosas nuevas. Pero quería que él y Jimin pudieran viajar para visitar a sus familiares, ya que él en lo personal, extrañaba muchísimo a sus padres.
Siempre que recordaba que su abuelita ya no estaba más, le daban ganas de lanzarse a llorar, pero no quería pensar en eso. Sus padres estaban ahí, esperando por una visita de su parte, por lo que no era justo el no irles a ver.
Un anuncio con grandes letras apareció en su nueva computadora, anunciando un puesto de modelaje para una tienda de ropa masculina. Una sesión de diez fotos, no más. Observó el espacio en donde anunciaban la paga y se encogió de hombros, no era la mejor del mundo, pero era bastante buena al ser una sola sesión de fotos.
Entró a la página para conocer más sobre el puesto, viendo los requisitos que debía tener para aplicar al puesto, notando uno que le hizo pucherear.
"Con cabello n***o y con perforaciones en las orejas"
Taehyung tocó su pelo con reproche, él amaba su cabello rojo, pero sabía que un cambio por un trabajo no sería tan malo. Sin embargo, lo de las perforaciones sí era un problema, ya que nunca se había hecho una y no sabía qué tanto dolería o qué tan bien se le vería.
Recordó de lejos que Jungkook tenía una perforación en una de sus orejas, siendo una linda piedra negra la que decoraba su puntiagudas oreja.
¿Cómo se habrá perforado? No tenía idea, pero le daba vergüenza el tan solo pensar el preguntarle.
Tomó su celular nuevo y entró al chat de Jungkook, el cual estaba vacío. Les habían dado una pequeña clase de cómo usarlos, por lo que intuía que el elfo podría contestar.
―Uh, pero no tiene Internet, no puedo escribirle...
Bufó y entró directamente a sus contactos, apretando el botón para llamarle.
Mientras los tonos se escuchaban, observó una de sus manos, en donde el anillo que Jungkook le había dejado, descansaba.
― ¡No funcionas bien, aparato de mierda! ―el grito de Jungkook hizo que Taehyung saltara de su lugar, alejando el aparato con el ceño fruncido.
― ¡Oye, no me grites! ―en la línea se escuchaba mucho movimiento, como si el elfo estuviera agitando el celular. Segundos después el sonido se detuvo.
―L-lo siento, es solo que esta cosa no obedecía y no podía abrir la llamada―Taehyung rodó los ojos con una sonrisa.
― ¿Cómo llevas eso de la tecnología? ¿Ya le apuntaste con tus flechas al pobre celular por tu molestia? ―el elfo iba a negar, pero sabía que no serviría de nada.
―Es que no dejaba de salir ruido de esta cosa y no sabía cómo callarlo ¿Sabes que me harán si alguien me ve este objeto humano...?
―Sí, tu cabeza rodará. Lo dices siempre que haces drama por tus padres―Taehyung no sabía si el elfo estaba siendo muy exagerado, pero no creía que sus padres le cortaran la cabeza a su hijo.
―Pareciera que todos ustedes quieren que mi cabeza ruede y muera, siempre me hacen hacer este tipo de cosas―se quejó el elfo, logrando que Taehyung rodara los ojos.
― ¿En serio crees que tus padres te matarían?
Hubo silencio durante la llamada por unos segundos, el pelirrojo pensando en que quizá había sido demasiado directo y ofensivo, él no conocía las cosas de su mundo.
―Tenía quince hermanos, ahora solo tengo nueve.
Taehyung se mordió la lengua con vergüenza ante las palabras del menor, un año menor.
―L-lo lamento, no lo sabía―escuchó a Jungkook bufar del otro lado, sabiendo que se había molestado un poco por su comentario.
― ¿Puedo saber por qué me contactaste? Estoy ocupado en mi vigilancia de turno―el pelirrojo intentó no sentirse ofendido por el casi echarle de la llamada, pero debía comprender que él la había cagado primero, además de que el elfo podía ser descubierto por otro ser.
―Tengo una pregunta rápida ¿Dónde te hiciste el agujero que tienes en tu oreja? ―el elfo se mantuvo callado por unos segundos, comprendiendo después a lo que se refería.
―Oh, un gnomo idiota enterró su espada en mi oreja para molestarme, desde ese día quedó el agujero. Así que le puse una piedra preciosa negra para taparlo―Taehyung esperaba una respuesta más normal, pero bueno, no podía esperar eso de un ser mitológico. ―Me gustó el cómo se veía la piedra, así que la dejé ahí hasta el momento.
Bueno, Taehyung no podía ir a ese lugar para que le hicieran un agujero en su pobre oreja.
―Oh bueno, gracias por la información―el pelirrojo se sacudió el pelo.
― ¿Te gustaría que te lleve a la aldea de los gnomos? Tal vez pueda encontrar al mismo para que te haga uno a ti, si eso es lo que quieres―Taehyung frunció el ceño, pero no pudo evitar que una carcajada saliera de su boca.
―No seas idiota, aprecio el tener una oreja. No quiero que esas cosas me las corten―Jungkook carraspeó apenado, sabiendo que su idea había sido estúpida. Taehyung notó la incomodidad.
Ash, siempre hablando sin pensar.
―Tienes razón, fue estúpido de mi parte el pensarlo―la llamada comenzó a escucharse entrecortada, la voz de Jungkook sonando a trozos.
―No te escucho bien...―la llamada se cortó de golpe.
Observó su celular con un puchero, esperando que el elfo no se haya sentido mal por lo que había dicho.
Suspiró y regresó la vista al anuncio de trabajo. Copió el correo al que debía mandar algunas fotos de él en sesiones anteriores.
Él no tenía fotos de él en sesiones profesionales, pero él hacía sus propias fotos, por lo que mandó algunas que más le gustaban. Detalló que estaba dispuesto a pintarse el cabello por el puesto, enviando el correo.
Se sentía mal por haberle hablado mal a Jungkook, pero no se creía lo suficientemente valiente como para ir al bosque a buscarle y disculparse. Estaba seguro de que el elfo no atendería la llamada, ya sea por la mala señal o por su vergüenza ante el insulto de Taehyung.
Intentó el llamarle de nuevo, siendo su llamada negada.
Jadeó mientras bloqueaba su celular, mirando su anillo con culpa, ya que elfo había intentado ser dulce con él.
―Si me muero, que al menos sepan que intenté arreglar las cosas con Jungkook―se levantó del sofá y caminó hacia la ropa recién lavada, en donde el traje de hojas de Yoongi descansaba.
Cada semana Yoongi tenía que hacer un traje de hojas nuevo, porque no duraban mucho.
Se lo colocó y ató el nudo que le ayudaría a que los pantalones no se cayeran, teniendo algo de dificultad para que el trasero entrara en el traje.
No estaba seguro en qué parte del bosque estaría Jungkook, pero el tomaría el atajo que habían utilizado la última vez para ir a la casa de sus amigos y preguntar. Esperaba que no se apareciera otro maldito Orco en su camino, porque no podría hacer nada en contra de una bestia como esa.
Pensó en si realmente valía la pena el arriesgarse a morir en manos de una cosa verde enorme, pensando en que los chicos habían dicho que nunca se veía uno de esos por ahí, confiado en que no pasaría nada.
Dejó una pequeña nota pegada en la nevera, ya que no quería interrumpir a Jimin y Yoongi en lo que sea que estaban haciendo, explicando que había salido para buscar a Namjoon y Jin. Claramente no iba a poner que su único motivo era ver a Jungkook, su mejor amigo le molestaría de por vida.
Tomó una de las gabardinas que colgaban del perchero en la entrada y salió de la casa, solamente llevando sus llaves y celular.