La mirada de James al observar a Kristen no era extrañada, a esas alturas él ya sabía que Kristen no era una mujer tan fácil de engañar, mucho menos de manipular, por el contrario, verla ingresar a su oficina con esa determinación lo hizo sonreír internamente, porque no cabía duda que no se había enamorado de una mujer frágil, pues Kristen era todo lo opuesto, no obstante, el que ella demostrara esa fortaleza no la libraría de el daño que Patrick podría ocasionarle si su plan no resultaba como él y Lucio esperaban. —Buenas tardes —dijo Kristen con una voz firme al hombre que estaba en la oficina de James, aquel con la mirada fría que le dedicaba una sonrisa como si disfrutara de un gracioso chiste que ella no conocía. —¿No vas a presentarme al caballero? —preguntó Kristen segura de que J

