Dos semanas después La recuperación de Lucio fluyó favorablemente, los golpes en su rostro se desvanecían poco a poco, Lucio estaba recuperando su fuerza y la ayuda de su bastón ya no era tan necesaria para mantenerse de pie. —¿Cómo está él? —preguntó Amanda a Kristen en la oficina, la rubia sentía un poco de vergüenza por abordar a Kristen cada día con la única idea de saber todo sobre la salud de Lucio. Kristen observó a Amanda con una sonrisa incomoda, con pesar en su mirada, y no se debía a que le disgustara que Amanda quisiera saber sobre su padre, sino porque sabía que su padre no había preguntado por la asistente de James no un solo día, de alguna forma Kristen sabía que Amanda estaba en la misma situación que ella, haciéndose ilusiones con un hombre que no sentía lo mismo por el

