No podía dejar de pensar en la conversación con Rachel, no sabía ni como sentirme, estaba tan sumida en mis pensamientos que no me di cuenta cuando llegamos a la casa de Alexander hasta que el auto se detuvo. Le di un rápido vistazo a la casa que una vez fue mía, lucía igual que la ultima vez que la vi, cuando hablé con Alexis. No supe en qué momento los nervios comenzaron a burbujear en mi sistema y me pregunté una y mil veces en qué estaba pensando al decirle a Alexander que iría a su casa, ¿qué iba a hacer aquí? Perdí la cabeza en aquella visita. — ¿Quieres entrar o te quedarás todo el día en el auto? —preguntó Alexander sentado a mi lado al notar que no me había movido ni un poco. Se me hacía difícil mirarlo a la cara, toda esta situación me tenía confusa y muy pensativa, si

