En los siguientes días, las redes estaban por estallar con la noticia del nuevo presidente de Doinel y mi inesperada salida de la empresa, dejé los chismes a un lado y seguí buscando alguna noticia de mis padres que seguían sin aparecer, ni siquiera sus cuerpos han encontrado, lo que me devolvía un poco de esperanza. Desde el momento que abandoné la empresa que una vez fue mía, estuve estudiando exhaustivamente mi siguiente paso, me la pasaba día y noche en el despacho de mi padre, con Tristán dibujando en el sofá y algunas veces sola cuando Alexander venía a pasar todo el tiempo posible con él o cuando debía irse a la cama. Vincent fue muy acertado al decir que debía mantener la mente ocupada, pues, aunque seguía intranquila sin saber el paradero de mis padres, dejaba de pre

