Al día siguiente, está se levanta de su cama, dispuesta a no dejarse vencer por el cáncer, hasta siente que tiene muchas más fuerzas que el día anterior. Esta se levanta de muy buen ánimo, después de vestirse y acomodar su pasamontañas, baja las escaleras despacio, hasta llegar a la cocina. —¿Por qué no me llamaste? —dice su padre levantándose de su asiento al verla llegar— te habría podido ayudar a bajar. —Tranquilo papi, yo puedo sola, aún no necesito de tu ayuda —Backery inmediatamente percibe un delicioso olor en el lugar— ¿Qué es eso tan rico que cocinas? —pregunta llenando sus pulmones de mucho aire. —Sin unos ricos waffles que te estoy haciendo, con crema y fresas. —Eso suena delicioso mamá, quiero unos tres —dice Backery sentándose a un lado de su padre. —Me parece que solo

