—Creo que ya es hora de que salgamos —le dice Alisa a Michael agarrándolo por el brazo. Quién aún tiene las manos sobre el volante.
—Pero es que ella era tan pequeña, ¿Recuerdas? —voltea hacia Alisa— ¿cuando de pequeña yo llegaba a casa y lo primero que hacía era correr y pedirme que la montará a caballo sobre mi espalda? —dice Michael sonriendo— ese era mi momento favorito del día, y ahora tengo que ver a la cara a mi hija y decirle que dentro de poco dejará de estar con nosotros —sus ojos se humedecen— ¿Cómo le digo a Backery que le falle? ¿Qué no pude protegerla? ¿Qué falle como padre? —este golpea con fuerza el volante, a medida que las lágrimas salen de sus ojos a montón— !Dios mío! ¿por qué eres tan injusto? ¿por qué mi niña? ¿por qué? —llora con frustración
—¡No Michael! No es tu culpa —le dice Alisa con la voz cortada, colocando la mano en su espalda.
—¿No es mi culpa? Y entonces ¿De quién es culpa? ¿Quién tiene la culpa? —le grita Michael a Alisa— !Dime ¿quién?!
—Nadie tiene la culpa, solo es —se queda callada, pues las palabras no le salen en ese momento.
Después de respirar un poco Alisa continua —No debemos de buscar culpables, Backery nos necesita a ambos, y nos necesita fuertes, así que sequémonos las lágrimas, y enfrentemos esto como una familia —le dice Alisa tomando la mano de Michael— se que nos vendrán días difíciles, pero debemos aprovechar este tiempo que nos queda con ella, y no desperdiciarlo pensando en lo que pudimos o no hacer, o echándonos la culpa. Backery nos va a necesitar más que nunca.
Michael voltea hacia ella, y pasa el dorso de su mano por su rostro.
—Tienes razón, discúlpame —le dice Michael. Volteando su mirada hacia dentro de la casa.
Ambos bajan del auto y caminan hacia el interior de la casa tomados de la mano, oues saben que en estos momentos se necesitan el uno al otro. Alisa se despide de la señora Martina. Y luego sube a la habitación donde Backery se había quedado dormida, pero está ya no está allí.
Va hacia la habitación de Backery y al abrir la puerta, está allí con su guitarra en la mano, componiendo una canción como siempre, en ese momento, a Alisa le da la impresión de que el tiempo no ha pasado, recordadndo cuando ella tuvo en sus manos por primera vez una guitarra. Ya llevaba mucho tiempo pidiéndole una a su padre, hasta que un día este se la trajo de sorpresa, la cara de emoción que ella puso al verla fue una de las cosas más bonitas que Alisa había visto, pues hacer feliz a su hija era lo único que les importaba , pero ahora trata de mentalizarse para darle la fatídica noticia. Todo parece un mal sueño, aún con la voz del médico retumbando dentro de ella, se siente como si alguien la apuñalada una y otra vez, sin poder hacer nada.
En ese momento siente la mano de Michael, que le indica que ha llegado el momento de hablar con Backery, y explicarle lo que está pasando. Ambos entran a la habitación de Backery, y está deja de tocar la guitarra.
—¡Oh no! ¡Por favor continua! Nos gustaría poder escucharte cantar —dice su padre sentándose en un lado de Backery, en la orilla de la cama. Y su madre se sienta frente a ella.
—¡Anda! Cantamos algo —le dice su madre insistiendo.
—¿De veras quieren escucharme? ¿Estan bien ambos? —dice Backery extrañada, ya que nunca sus padres le habían pedido que cantará para ellos.
—¡Si, por supuesto —le responde su madre viendo a Michael— queremos escuchar algo de lo que escribes misteriosamente en ese cuaderno.
—Esta bien —responde Backery entusiasmada, aunque con algo de pena, pues nunca ha cantado delante de ellos— esta es una nueva canción que estoy componiendo, aún no tiene nombre —dice viendo la cara de sus padres— ¡No se vayan a reír! O los saco de mi cuarto —dice Backery amenazándolos, mientras señala la puerta. Pero estos solo ríen.
“Si te digo que estas en la cara de todos.
que no puedo sacarte ni un segundo de mi mente”
A medida que Backery canta, sus padre continua recordando el tiempo pasado, cuando ella dio sus primeros pasos, el día en que se le callo su primer diente, cuando se metía en medio de ellos a mitad de la noche, porque sentía miedo de estar sola, todos estos recuerdos vienen a su mente, haciéndo que ese momento bajo la dulce voz de Backery sea especial.
“Lara Lara Lara ra ra ra…
Has hecho que pierda la cabeza de repente….”
Alisa quiere guardar cada detalle de Backery en su memoria, sus ojos los cuales son un poco achinados y cerrados, ese pequeño agujero en su mejilla, el brillo en sus ojos, el lunar junto a su boca. Esta cierra sus ojos, tratando de guardar el sonido de su voz.
“Loca loca loca me enamora tu forma de ser
Loca loca loca no me puedo ya contener…
Eres esa luz que ilumina mi día.
Llegaste para ser, lo mejor de mi vida.
Tu eres mi libertad…”
—Solo son fragmentos pequeños, pues no la termino aún.
Sus padres la aplauden, a Alisa se le salen un par de lágrimas.
—¡Mamá, por favor, no exageres, tampoco es para tanto! —dice Backery ruborizándose.
—Es que me emocioné mucho escuchandote cantar, tienes una linda voz —responde su madre, secando su rostro— estoy tan orgullosa de ti —su voz se corta.
—¡Gracias mamá! —dice Backery con una sonrisa— ¿Y a ti papá? ¿Qué te ha parecido?
—¡Qué eres mi cantante favorita! —le dice su padre con los ojos aguados.
—¡Hay no! Para la próxima no canto nada, si se van a poner así de tristes. Más bien voy a creer que cantó súper espantoso —dice Backery dejando la guitarra de lado.
—No es eso hija —responde su madre viendo el rostro de Michael, diciendo solo con la mirada que es el momento de decirle la verdad a Backery.
Estos se acercan mucho más a Backery, y cada uno toma una mano de ella.
—Recuerdo el día en que me enteré de que estaba embarazada, fui a la farmacia por un dolor de estómago y le pedí al farmacéutico me diera algo para eso, pero no sé por qué razón, este me pregunta si me había bajado la menstruación, cosa que me pareció muy extraña, pero al pensar en eso, y recordé que hacía unas semanas debía haberme bajado y no lo había hecho. Este al verme la cara sonríe y me entrega una prueba de embarazo, señalándome el baño que estaba detrás del local. La tomé y fui al baño, unos minutos después salí tan emocionada, que gritaba de alegría al ver que era positiva. Lo primero que pensé fue en ir al trabajo de Michael y contarle la noticia, pero había olvidado pagar la prueba —Alisa sonrie— iba corriendo muy contenta hacia el auto, cuando un hombre alto me detiene. Pues había olvidado pagar la prueba, después de disculparme con el señor, corrí hacia el trabajo de Michael —continua sonriendo.
—¡Si! Lo recuerdo todo, ella subió hasta el último piso buscándome, la verdad no sé cómo hizo para que la dejaran pasar, ya que andaba en unos shorts muy sexys por cierto.
—¡Si! No pensé para nada en como andaba vestida, recuerdo que tú padre me puso la chaqueta encima cuando me vio, y tuve que traérmela después de salir de allí.
—¡Qué loca mamá! Y después dices que yo no pienso cuando hago las cosas —dice Backery riendo.
—Lo que te quiero decir con esto, es que fuiste la mejor noticia que pude haber recibido en mi vida. Cuando te tuve por primera vez encima de mi, sentí el amor a primera vista, y en ese momento sabía que no había nada en el mundo que no hiciera por ti. Tu eres mi mayor regalo, y te amo más que a mí propia vida —los ojos de Alisa se llaman de lágrimas.
—Lo sé mamá, y yo también te amo, pero no entiendo ¿Por qué me están contando todo esto? ¿pasa algo? —pregunta Backery viendo a sus padres a la cara.
Michael respira profundo y ve a la cara a Backery.
—El doctor nos llamó porque tenía los resultados de tus estudios. Por eso le pedimos a la señora Martina que se quedará contigo, mientras nosotros íbamos al hospital.
—¡Ajá! Pero ¿por qué no me llevaron con ustedes? Díganme la verdad —le dice Backery a su padre, pues sospecha de que algo está pasando.
—El nos pidió que fuéramos nosotros, y bueno nos dijo que —guarda silencio.
—¿Qué dijo papá? ¿Mamá?
—Hija, las quimioterapias no están funcionando, ya que tú cáncer apareció en otras partes de tu cuerpo —le dice su madre, tratando de mantener la calma.
—Pero, podremos hacer otra cosa ¿No? Radio terapia, hay muchos tratamientos experimentales en estos momentos que podrían ayudarme.
Alisa ve a Michael a la cara, pues está ya no puede continuar hablando.
—¡No hija! El doctor nos dijo que ya no hay nada que podamos hacer, solo nos queda esperar y pasar el mayor tiempo juntos.
El corazón de Backery se detiene por un momento
—¿Qué? ¿Me estás diciendo que voy a morir? —pregunta
Las lágrimas de Alisa empiezan salir, mientras que Backery ve a su padre con cara de confusión, aún no entiende lo que le están diciendo.
—Si hija —son las palabras más amargas que ha tenido que decir Michael en su vida, deseando no haberlas pronunciado nunca.
Backery se queda en silencio, pues dentro de sí, sabía que está situación llegaría en algún momento, tarde o temprano, pero no sé lo esperaba que fuera allí, justo cuando acababa de enamorarse, cuando le había prometido a Tommy que lo esperaría.
—¿Y cuánto tiempo me queda? —pregunta.
—El doctor nos dijo que podían ser semanas, un mes, o más. Todo iba a depender de ti, y de las fuerzas que tuvieras.
Backery se queda en silencio por un momento, pero la expresión en su cara es neutra
—¡Oki bien! ¡Uffff! —dice respirando y tratando de mantenerse tranquila— he decidido que no voy a morir, así que por favor no lloren, todo va a seguir como siempre.
Su madre va a decir algo, pero Backery la interrumpe
—¡Por favor! Déjenme sola. Estoy un poco cansada, y quiero dormir.
—Estas segura de que quieres estar sola, sabes qué cuentas con nuestro apoyo —le dice su padre
—Lo se papá —le responde Backery con una sonrisa en el rostro— pero tranquilo, voy a estar muy bien. Así que por favor, tengo sueño.
—Esta bien hija, recuerda que te amamos —le dice su madre levantándose de la cama y dándole un beso en la frente.
Su padre también hace lo mismo. Backery se acuesta a lo largo de su cama y se voltea hacia la ventana que da hacia afuera, viendo las nubes blancas, que pasan por allí en ese momento.
Ambos caminan hacia la puerta y antes de salir Alisa le dice a Michael.
—¿Estás seguro de dejarla sola? No creo que sea buena idea.
—Si, tranquila, igual estaremos al pendiente diente de ella —dicen en voz baja.
Backery se sienta sobre su cama, meditando en lo que le acababan de decir, de pronto empieza a sentir una presión en su pecho, y las lágrimas empiezan a salir, está toma con fuerza las sábanas entre sus manos.
«¿por qué Dios? ¿por qué a mí?» piensa llorando, está se tumba sobre su almohada y después de un rato, se queda dormida.