Capitulo 39

1289 Palabras

La noche se había hecho interminable. Jimena estaba recostada sobre la cama, pero no había logrado dormir ni un segundo desde que la puerta del auto se cerró y dejó a Tiago, o Alejandro… o quien fuera, plantado en la entrada del hotel. La habitación estaba envuelta en penumbra, solo interrumpida por el parpadeo constante del reloj digital en la mesa de noche: 03:17. El aire acondicionado emitía un zumbido suave, constante, pero para ella era ensordecedor. La sábana de seda se sentía fría contra su piel, y aun así, cada vez que intentaba cubrirse, la sensación de asfixia la obligaba a destaparse de nuevo. Cerró los ojos, pero lo único que conseguía era que la imagen volviera: Tiago, con esa mirada… esa mezcla imposible de ternura, sorpresa y algo más profundo, algo que dolía. Y la voz

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