CAPÍTULO 28 La espalda de una mujer es el poema más bonito qué se le pudo haber ocurrido a Dios, es la esencia pura de la excelencia en su máximo esplendor, es el inicio de un camino curvilíneo que desemboca en la gloria absoluta, podría dedicar todo el libro alabando ese maravilloso monumento al placer vivido qué produce la felicidad explicita y aún así no lograría describir la magnificencia de esta otra de arte divina creada por Dios en su momento de mayor inspiración apoteósica. Lo qué si les puedo contar es de cómo estaba Mauricio Restrefo de idiotizado con la espalda de la hermosa Mariflor, el lente de su cámara fotográfica se empañaba a cada segundo, pero él lo limpiaba con mucha cautela para seguir retratando ese panorama tan apetecible, ella seguía inocente de lo que estaba

