LINDA Mientras salía del vestidor, el aire fresco la golpeó con fuerza, despejando su mente. Caminó hacia la entrada del campo, su mirada vagando por el estacionamiento. Entonces los vio. Lucas y Lucio estaban junto a su auto, pero algo en sus expresiones la hizo detenerse. No llevaban sus usuales sonrisas confiadas ni esas miradas divertidas con las que siempre la recibían. Estaban serios. Linda frunció el ceño, acercándose con cautela. —¿Qué pasa? —preguntó, sintiendo cómo su cuerpo se tensaba instintivamente. Los gemelos intercambiaron una mirada rápida antes de que Lucas hablara: —Tenemos que hablar, muñeca. Y en ese momento, Linda supo que lo que fuera que estaban a punto de decirle no le iba a gustar. Linda cruzó los brazos, sintiendo una presión en el pecho mientras miraba

