LUCAS Cuando le pasé mi lengua por su núcleo, tenía un sabor a gloria y con mis manos sujeté sus piernas para mantenerlas abiertas y poder saborear ese lindo coño; sus gemidos hacían que mi entrepierna doliera, pero hoy no iba a ser el día que la folláramos; ella tendría que rogarnos para que la folláramos. Ella pagaría de esa forma todo lo que nos hemos aguantado este tiempo. —Hermano, deberías probarla; sabe delicioso. Lucio asintió y yo me quité, dándole el lugar entre las piernas de Linda para que pudiera saborearla mientras me dirigía a besarla para que probara su propia esencia de mi boca. LUCIO Estaba disfrutando de los senos de nuestra muñeca pero cuando Lucas me dijo que probara no dude ni dos segundos quería saborear ese lindo coño y la iba hacer correrse en mi boca, cuand

