LUCAS Linda se retuerce entre nosotros, su respiración entrecortada, su cuerpo atrapado bajo nuestras manos. Su resistencia se está desmoronando, pero todavía hay un destello de desafío en sus ojos. Quiere hacernos creer que aún tiene el control, que sigue siendo la misma que nos llevó al límite. Pero sabemos la verdad. Lucio le aparta el cabello del rostro, sus dedos enredándose en sus mechones mientras le susurra al oído. —Sigues creyendo que puedes jugar con nosotros, ¿verdad? Linda apenas alcanza a responder cuando yo atrapo su mandíbula con una mano, obligándola a mirarme mientras Lucio la explora con sus dedos. —Mírame. Su piel está caliente, su pecho sube y baja con cada jadeo. Me inclino hasta que nuestros labios casi se rozan. —Dilo otra vez. Ella parpadea, su mirada nubl

