Don Adrián, abandona la mesa y deja de cenar. Todo lo que está viendo le está sacando de sus casillas, para relajarse un poco antes de entrar en acción, acude al despacho de don Ramón para hablar con él. —¿Qué tal lo estás pasando? ¿Ella es la chica que buscabas? —pregunta don Ramón, al ver su cara de preocupación. Adrián se sirve una copa como si estuviese en su casa, para él no es normal la forma de vida que llevan estas personas, por lo cual por más que lo intenta no lo puede comprender. Es muy humillante lo que les hacen a esas pobres muchachas, y esto ya se está convirtiendo en un asunto a mayores que él mismo intentará resolver en muy poco tiempo. Con la copa entre su mano se acerca a don Ramón, y busca un asiento antes de contestar. —Si te soy sincero, lo estoy pasando muy m

