II COMPAÑEROS DE VIAJE

877 Palabras
Durante el viaje en autobús, y horas después en el avión, Pádraigín se puso a leer una carta que estaba bastante manoseada. Otra cosa más que debía de agradecerle a Áine. Ella sentía que había abusado demasiado de la generosidad de su única amiga. La única que siempre le fue leal, a pesar de las presiones de Maebh. De echo la joven se había aprendido de memoria las palabras de la misiva. “Estimada señorita Pádraigín Romescu, Hemos revisado minuciosamente su solicitud y hemos escuchado atentamente la muestra enviada y estamos encantados de informarle que deseamos contar con usted para nuestro exclusivo restaurante. Como usted sabe el lugar en el que va a trabajar forma parte de nuestro todavía más exclusivo hotel y que este se encuentra situado en el mejor enclave de la ciudad. Esperamos que sea consciente del alto nivel adquisitivo y social de nuestros clientes más distinguidos. Es por ello que esperamos de usted la máxima discreción en lo que a sus horas de trabajo se refiere. A su llegada, preferiblemente antes de año nuevo, recibirá las instrucciones necesarias relativas a su labor como nuestra pianista estrella. En cuanto a lo relacionado a su hospedaje, como empleada nuestra, tiene reservada una habitación sencilla en el ala “Bosques De Eire”, que es el ala reservada a nuestros empleados de más confianza así como a aquellos que proceden de fuera de este país. En caso de que se sienta incomoda, no dude en decírnoslo y le ayudaremos a buscar una solución más acorde a sus preferencias personales. En espera de su llegada, T. R. McQueen, CEO Y Jefe de RR.HH, Hoteles “Boudicca” “ “En cuanto me sea posible, la recompensaré .” pensó Pádraigín de forma decidida,” De alguna forma debo retribuirle toda la ayuda que me ha estado brindando durante este tiempo.” – Disculpe, señorita. ¿Le importa si me siento junto a la ventanilla? – le preguntó un señor de forma amable y con cierto acento irlandés– Es que detesto el pasillo. Me hace sentir inseguro tener que volar y ver el paisaje me tranquiliza. – No se preocupe, señor. No tengo ningún inconveniente. El caballero en cuestión era alto, joven ( Pádraigín le calculó alrededor de la treintena), pelo rubio bien peinado, ojos marrones... llevaba un traje de corte “diplomático”, por lo que Erina imaginó que se trataba de un hombre de negocios. Durante el viaje en avión Pádraigín averiguo que su acompañante de vuelo era un marchante de arte y que tenia una galería en la ciudad de Cork, (en el condado del mismo nombre que es provincia de Muster), y que viajaba para abrir una nueva en la ciudad de Granada, España donde ella comenzará a trabajar para año nuevo. Más que una galería de arte era toda una cadena de galerías. ”Galerías Cinmarion”. Una cadena que se expande a lo largo y ancho del condado y que también posee algunas más en Munster, Dublin, y otras ciudades y provincias de Irlanda... y alrededor del mundo. Así mismo supo que se llamaba Kevin. Kevin McNuadha. Irlandés pero de madre española, de ahí que supiera hablar español. Estaba casado con una irlandesa de nombre Alana. Su esposa era la dueña de un centro de cirugía estética bastante conocido en el país. También le contó que tenia 2 hermanas, Annis (como la hechicera que, posiblemente, sea la primera vampiresa canonizada por la Iglesia bajo el nombre de Santa Anna y que era muy conocida durante la Edad Media en Irlanda, Escocia y Norte de Inglaterra por sus conocimientos en necromancia y asuntos de magia, por lo que pudo recordar la joven. Aunque el no tenía porque saber eso) de 25 años y Jefe de Cocina en el hotel donde Pádraigín iba a ir a trabajar, y Cinmarion. Esta ultima falleció en extrañas circunstancias cuando tenía 12 años recién cumplidos. Aunque de eso hace 20 años todavía la familia sufre por esa perdida. A Pádraigín le agradó conversar con su compañero de viaje. Ella a su vez le comentó que era concertista de piano y que iba a Granada para una entrevista de trabajo en el hotel “Boudicca”, noticia que pareció alegrar a su interlocutor pues este le contestó que “es la mejor cadena de hoteles de Irlanda y puede que del mundo. Sólo pueden trabajar en esa cadena de hoteles los mejores en sus áreas porque sólo contratan a los mejores. Es la forma que tienen para asegurarse de que los servicios ofertados son de gran calidad ”. También le comentó que su familia tenia una extraña mezcla de nacionalidades, algo que pareció interesar a su interlocutor. Según la joven ella procedía de un padre medio ruso - medio francés y de una madre que era medio irlandesa - medio española. – Una extraña mezcla de culturas e idiomas, – observó el señor McNuadha, – no me cabe la más minima duda de que las reuniones familiares son de lo más interesante. “No le quepa la más mínima duda, sobre todo cuando mi excelsa madre decide insultarme sin que las posibles visitas puedan intervenir” pensó Pádraigín con un poquito de amargura.
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