Capitulo 4: Consejos

1054 Palabras
Esmeralda — Tan mal te está yendo en tu nuevo trabajo?. — Morgan se reía de mi desgracia. — Es que si pasaras un solo día trabajando para ese idiota me entenderías totalmente. — Me dejé caer en el sofá con Doris en mis brazos. — Relájate, solo es porque estás en los primeros días, solo llevas una semana. Estábamos en la sala luego de la comida del día, después se unieron a nosotros mis tíos Matthew, Claris y Marcos, los cuales también se burlaban de mi. — No es gracioso. — Me quejé. — Por cierto, nunca nos dijiste en qué empresa trabajas, queremos saber si es una buena empresa para ti. — La tía Claris pregunta. — Es en... No terminé de hablar ya que un alboroto se escucha desde el patio trasero. — Es que ni siquiera lo intentaste! — Los gemelos venían discutiendo y con sus caritas enojadas. — No hay que intentarlo, a simple vista se ve que es peligroso. — Mateo, el más "tranquilo" habló. — Como sabrás que es peligroso si no lo intentas?. — Crhis replica. — Ahora por qué pelean ustedes dos?. — Claris los mira con diversión. — Crhis se quiere lanzar desde la ventana de la habitación de Esmeralda para caer en la piscina. — Mateo señaló a su hermano. — Eso suena peligroso. — Es lo que le estoy diciendo. — Mateo se sentó en medio de sus padres. — A ver señorito. — Miré a Crhis. — Con permiso de quien ibas a entrar a mi habitación. — Esmeralda...— se quejó acercándose a mi. — Tu habitación es la única que da perfectamente a la Piscina, sería muy divertido. — Por supuesto que no es divertido, Puedes cambiar de dirección en el aire y caer en el concreto. — Bueno, si veo que eso sucede cambio de forma y listo. — lo miré con ojos entrecerrados. — Tu aún no puedes hacer eso. — Puedo aprender. — Crhis, eres muy chico, no vas a lanzarte de la habitación de Esmeralda a la piscina. — Matthew habló y Crhis soltó un bufido y se sentó a mi lado. Alexander. No puedo creer que tengo que soportar todo esto solo por ser el primogénito de un Alfa Jefe. Estábamos en un restaurante en medio de una cena, se suponía que sería una cena familiar Pero me equivoqué. Minutos después de haber llegado otras tres personas se unieron a nosotros, una pareja mayor y una chica Joven. — Sean bienvenidos. — Mi padre los recibió. — Gracias por la invitación, Alejandro. — Los tres tomaron asiento y yo miré a mis padres confundido. — Por cierto, él es mi hijo mayor Alexander. — Mi padre me señaló. — Y él es mi hijo menor Alexis. La joven que acompañaba a l pareja mayor me miró y me sonrió. — Mi nombre es Irina, un gusto conocerlos. — Dijo mirandome fijamente. Mis padres me miran sonriendo y señalando discretamente a la chica, Fruncí mi ceño al entender de Sue se trataba está cena. — El gusto es nuestro. — Mi padre me mira de reojo. — Verdad Alexander?. — Claro. — Hablé entre dientes. — Así que este apuesto joven será tu sucesor. — Así es, Daniel, el tomará mi puesto en la empresa y en la manada cuando ya yo no esté en condiciones. — Tienes una gran responsabilidad muchacho, esos puestos no los lleva cualquier persona, debe ser una persona muy preparada y lista para liderar. — El señor Daniel colocó su mano en el hombro de su hija aún mirándome. — Y todo lider debe tener una compañera que lo ayude con toda esa responsabilidad. Debes buscar una buena esposa que esté a la altura. — Miró a su hija y luego a mi. — Toma este consejo, no lo olvides. Está demás decir lo incómoda que fue la cena para mí, esa chica no dejaba de mirarme y hablar de cualquier cosa, no de de dónde sacó tantos temas de conversación en un solo momento. Ser el sucesor de mi padre se está volviendo algo muy estresante para mí, hay días que ni siquiera tengo la oportunidad de comer algo por estar trabajando en la empresa o en esas clases que mi padre se empeña que yo tenga sobre como ser líder de una manada. Diariamente tengo que leer varios libros y lo peor de todo es que la mayoría habla de lo mismo, lobos, alfas, Omega, licántropos, y todas esas cosas que pertenecen a nuestro mundo. Es absurda la cantidad de párrafos que tengo que tragarme al día, leyendo sobre cosas que ya sé. Solo espero que está cena termine pronto para irme a descansar ya que mañana tengo varias reuniones en la empresa y necesito llegar temprano para organizarme... Ojalá mañana sea un día mejor. . . . . No tengo suerte, ni un poquito. Llegué temprano a la empresa para no estar tan atareado, y la primera noticia que me encuentro es que tengo dos reuniones a la misma hora. — Pensé que eras una secretaria eficiente. — Solo le estoy leyendo su horario, y estás reuniones fueron pautadas hace dos semanas. — Esmeralda estaba parada frente a mi con una Tablet en las manos leyendo mi agenda. — Y le recuerdo que yo apenas tengo una semana trabajando aquí. — De todos modos debiste organizar eso. — ella me mira con ojos entrecerrados. — Usted me acaba de dar esto. — Señaló la tablet. — Como quiere que lo organice en tan poco tiempo. — Soltó un suspiro. — Le puedo aconsejar que... — Tu también me darás un consejo? — Pregunté con irritación recordando la cena anterior. — Ash! Es imposible llevar a cabo una conversación decente con usted. — Me estás diciendo insoportable? — La miré incrédulo. — No se si eres insoportable en general, Pero yo te soporto poco. — Oye! Nada de informalidad, soy tu jefe. — Usted también respeteme y déjeme haceri trabajo. — Tu eres quien no hace bien su trabajo. — Sabe que? Resuelva usted solo con sus dos reuniones a las 2 de la tarde, que tenga buenos días. — Con eso último salió de mi oficina. — ¡Pero que es lo Sue se cree está niña!
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