Esmeralda
Faltan solo 5 minutos para la hora del almuerzo, la hora esperada en todo el día.
Empecé a guardar algunos papeles recién firmados por el troglodita de mi jefe, tenía todo listo para bajar a comer cuando veo a alguien salir del ascensor.
— Dónde está el señor Baker?. — Preguntó aquella joven sin ni siquiera saludar. La miré con una ceja alzada. — Estás sorda?.
— Disculpe? Acaso es que nadie que rodea a ese hombre tiene educación?.
— Esa no es la manera de referirse a tu jefe.
— El señor Baker está en su oficina. — Le sonreí con falsedad.
— Perfecto, tráeme un café. — Ella empieza a caminar hacia la oficina de mi jefe.
— Busque su café usted.
— Disculpa? Eres una empleada aquí, debes tratar a las visitas como se debe.
— Es mi tiempo libre. — salí de detrás de mi escritorio dispuesta a ir a almorzar.
— No me importa, quiero un café ahora.
— Ya le dije, mire. — le señalé la cara máquina de café en una esquina de la sala. — Es facil de usar Pero si no entiende hay algunas instrucciones en un cartel pegado a la pared, suerte.
— Niña, yo seré dueña de todo esto, si quieres conservar tu trabajo más te vale que me respetes, porque...
— Irina?. — Alexander interrumpe lo que esta mujer estaba hablando. — Que necesitas?.
— Alexander! — Rodé los ojos cuando cambió totalmente su actitud al acercarse a Alexander. — Bueno, estaba en una sección de fotos y aproveché para pasar a verte.
— Ah.. — Casi suelto una risa al ver la cara de mi jefe.
— Por cierto — Ella me dió una mirada. — Deberías hacer un cambio de empleados de vez en cuando.
— Por qué lo dices?.
— Bueno, tu secretaria me maltrató desde que llegué, le pedí un café y no cedió a traerlo. — Dijo ofendida.
— Bueno, es su tiempo libre así que no tiene obligación de hacerlo realmente. — Dijo Alexander mirando su reloj.
— Ya escuchó señorita, yo me retiro. — Tomé mi bolso y me dirijo al ascensor.
Alexander
No sé quién le ha dado tanta confianza a esta chica, yo pensé que yo era algo insoportable Pero ahora que trato con esta mujer no se que pensar.
— Tu oficina es muy elegante.
— Gracias.
No quiero ser grosero con ella Pero si no le baja a su intensidad me veré obligado a echarla de mi oficina.
— Me gustaría poder conocer toda la empresa, tu puedes mostrarme ¿verdad?.
— Tenemos un personal que te puede mostrar todo el edificio sin ningún problema, puedes ir ahora si deseas. — Trataba de echarla de manera discreta.
— Pero he vendido a hacerte una visita.
Dios mío.
Tenemos menos de 24 horas de conocernos y ya quiere estar pegada a mi, que fastidio.
— Mira, no quiero ser mal educado Pero...
Fui interrumpido cuando la puerta de mi oficina se abre dejando pasar a mi hermano.
Gracias Díos.
— Buenas tardes! He llegado en una mal momento? — Aproveché que Irina lo miraba y le hice señas. — Siento mucho eso Pero tengo algo muy importante que decirle a Alexander.
Irina lo miró un momento, ví su mandíbula apretarse mientras volteaba a verme otra vez y sonreírme.
— Bueno, entonces creo que si aprovecharé para conocer la empresa, los dejo solos. — Ella se puso de pie y pasó al lado de Alexis y salió de la oficina.
Solté un suspiro de alivio al verme librado de esa intensa mujer.
— Me has caído del cielo.
— Veo que se han llevado muy bien eh. — Rodé los ojos al escuchar su tono burlón.
— Lleva casi una hora aquí metida.
— Tu sabes la razón por la que papá los presentó anoche verdad?. — Él tomó asiento frente a mi.
— Por supuesto que lo sé, y ella también lo sabe.
— Te compadezco, hermano. — Puso unos papeles frente a mi. — Papá te envía esto.
Tomé los papeles para revisarlos. Mi ceño se frunció al leer el contenido; haremos una inversión en un hospital en Brasil, este proyecto ya estaba planeado hace unos meses Pero estaba en manos de Alexis.
— Pero este proyecto sería dirigido por ti. — Lo miré con confusión.
— Al parecer otro proyecto será abierto en Los Angeles, papá me preguntó si quería este o el de Brasil. — Lo miré con los ojos entrecerrados. — Yo no he ido a Los Angeles y tú si.
— Y eso que tiene que ver?.
— Quiero conocer Los Angeles, además el proyecto es sobre una escuela de pintura, sabes que estoy en mis aguas.
Alexis estudió Pintura cuando salió de la secundaria, es un área que le encanta y nunca ha dejado de estudiar el arte, conozco muchos pintores y me atrevo a decir que es uno de los mejores, sus trabajos son impresionantes la verdad.
— O sea que me has dejado está responsabilidad a mi.
— Papá dijo que podrás quedarte unas semanas si deseas, sabe que has trabajado mucho y un descanso te vendrá bien.
— No hay posibilidad de que los socios de Brasil venga aquí?.
— Alexander, el hospital está allá, lo más conveniente es que tú vayas para que revises todo y que todo vaya bien. Ya te he hecho el favor de comprar los dos boletos de avión.
— Dos?.
— Pues si, ahora tienes una secretaria y ella debe viajar contigo cuando se trate de negocios.
— Tiene poco tiempo aquí y quieres que le salga con que va a viajar?.
— Te ayudo a decirle, llámale. — Señaló el intercomunicador.
— Está en su hora de almuerzo.
— Ya está en su Puesto, me la encontré en el ascensor cuando venía.
Toqué el botón de llamada a mi secretaria, ella entró un minuto después de responder.
— Buenas tardes. — Miré a Alexis para que le diga y el me miró confundido. Esmeralda nos miró a ambos con la ceja alzada.
— No hablas con tu propia secretaria?.
— No es que no hablé con ella, solo...no nos llevamos muy bien. — Esmeralda rodó los ojos al escucharme.
— Bueno. — Alexis miró a Esmeralda y se puso de pie. — Como ya me presenté antes, soy el hermano de Alexander. — Esmeralda sonríe y asiente hacia él. — Solo vine para decirle a Alexander sobre un viaje que deben hacer por un proyecto.
— Él y yo?. _ Ella le preguntó confundida.
— Si, eres su secretaria y debes estar presente en sus reuniones, este proyecto es muy importante y varias cosas deben ser anotadas, serías de gran ayuda estando a su lado.
— Al parecer el problema de mala educación no es de familia. — La miré ofendido. — Gracias por avisar joven, solo dígame la fecha y estaré preparada.
— Partirán pasado mañana a las 5 de la mañana.
— Perfecto, me retiro.
Alexis solo esperó que la puerta sea cerrada para echarse a reír en mi cara.
— Te dijo mal educado frente a mi!.
— Te dije que era una irrespetuosa.
— Esa chica me agrada mucho, tienen una muy bonita relación. — Dijo aún entre risas mientras salía de mi oficina.
— Genial....