bc

El Hilo Rojo de la Luna

book_age18+
7
SEGUIR
1K
LEER
oscuro
maldición
paquete
harem
polygamy
like
intro-logo
Descripción

Red Hollow no es un pueblo común… es el territorio de cinco lobos marcados por una maldición y el deseo.

Draven, Thorne, Kade, Maddox y Soren Bloodridge son depredadores nacidos del poder, unidos por un pasado sangriento y una promesa que el tiempo jamás logró romper.

Lena Nightraven llega a sus vidas sin saber que es la pieza que faltaba. La herida que nunca cerró. La mujer que despierta aquello que juraron enterrar. Su sola presencia desata lo que debía permanecer dormido: la clave de una profecía, un vínculo prohibido y una atracción imposible de negar.

Ellos deberían odiarla. Destruirla.

Pero en lugar de eso, la desean.

Porque la Diosa de la Luna la ha elegido como suya.

Y cuando el destino llama a la puerta, ni siquiera los monstruos pueden resistirse.

Entre pasión, poder y oscuridad, esta es la historia de una mujer atrapada entre una haren… y un amor tan peligroso como irresistible.

chap-preview
Vista previa gratis
Capítulo 1 POV Lena
Su dolor me atravesaba de forma insoportable, mientras el olor a piel quemada se mezclaba con el horror de verlos envueltos en llamas. Y, aun así, lo más perturbador no eran los gritos, sino sus miradas: como si suplicaran por algo que yo no alcanzaba a comprender y, al mismo tiempo, estuvieran resignados a que ocurriera. Cinco lobos negros atrapados en el fuego. —Señorita, ¿se encuentra bien? —la voz de una amable anciana me arrancó de aquel sueño, uno que se repetía con demasiada frecuencia. Al abrir los ojos, la luz del atardecer me deslumbró, salpicada de aquellos destellos rojos que me irritaban. —Estoy bien —respondí, asintiendo mientras me frotaba los ojos para enfocar la vista. —Parecías bastante agitada, querida —murmuró. —No es nada —mentí con suavidad. Era evidente que se había preocupado de verdad. No parecía alguien acostumbrada a entablar conversación con desconocidos, así que el resto del viaje transcurrió en silencio. Yo, en cambio, me quedé atrapada en mis propios pensamientos, deseando que aquellos lobos se disiparan por completo de mi mente. Aunque, en el fondo, sabía que nunca lo hacían del todo. El autobús avanzó varios cientos de kilómetros más hasta que quedó completamente vacío. Entonces, el chofer redujo la velocidad y me miró por el retrovisor. —Esta es la última parada —anunció. Me levanté de mi asiento y avancé por el pasillo. Al bajar, el aire se sentía distinto, más denso. El chofer volvió a hablar antes de cerrar la puerta. —¿Está segura de que pasarán por usted? —preguntó—. Nunca nadie se baja aquí. El camino está bastante desolado. Saqué el celular casi por instinto. Un mensaje de quien me recogería parpadeaba en la pantalla, con una ubicación compartida y una frase breve asegurándome que ya venían en camino. Alcé la vista hacia él y asentí. —Sí, ya están cerca. El chofer dudó un instante. —Puedo esperar, si quiere. Su amabilidad me arrancó una pequeña sonrisa, suave, tranquilizadora. —No hace falta, gracias. Tras unos segundos más, asintió y finalmente cerró la puerta. El autobús se alejó, dejándome sola frente a una parada vieja y descuidada, envuelta en una sensación que me erizó la piel. No supe cuánto tiempo pasó. Solo cuando se volvió evidente que no llegarían pronto por mí, la llamada entrante de mi madre me obligó a aceptar que no tenía muchas alternativas más que continuar por mí misma hasta el pueblo. —¿Ya llegaste a Red Hallow? —preguntó de inmediato, sin rodeos—. Recuerda lo importante que es dar una buena primera impresión. Necesitamos que conserves ese trabajo, Lena. Es mucho dinero… y los cobradores han estado demasiado insistentes. —Ya estoy cerca —la tranquilicé—. A unos pocos kilómetros. Te llamaré en cuanto me instale, ¿sí? Tranquilízate, me repetí mentalmente. No empieces a imaginar cosas. Pero juraría haber visto sombras moverse entre los árboles mientras me retiraba de la parada y me adentraba en el bosque. El miedo me hizo acelerar el paso. No vi la raíz hasta que fue demasiado tarde. Caí por el sendero y, al incorporarme con dificultad, las luces de un vehículo me obligaron a entrecerrar los ojos. El auto se detuvo frente a mí. —¿Lena? ¿Lena Nightraven? —Sí… —respondí, aún confundida. La mujer apagó las luces de inmediato. —Lo siento mucho, no quise asustarte —se disculpó mientras bajaba del coche y se acercaba—. ¿Estás bien? Me ayudó a ponerme de pie y entonces se presentó. —Soy Mara Whitlock —dijo, tendiéndome la mano—. Soy la profesora que iba a pasar por ti. Tomé su mano en señal de saludo y acepté subir al auto. Ya dentro, me explicó que había tenido un problema con el vehículo y que había tenido que regresar para solucionarlo. —¿Falta mucho para llegar al pueblo? —pregunté, restándole importancia a la situación. —Para nada —respondió con una sonrisa—. De hecho, ya estamos en Red Hallow. Solo que en los límites. Asentí en silencio. Minutos después, el auto se detuvo frente a una pequeña pensión. Mara me ayudó a instalarme. No traía demasiadas cosas; todo lo que realmente necesitaba cabía en mi mochila, así que no tardé mucho en acomodarme. Al terminar, debí parecer más tensa de lo que creía, porque Mara me observó un momento antes de hablar. —¿Qué te parece si vamos por unos tragos? Dudé. Había una sensación persistente, vaga, como si hubiera algo que debía hacer una vez instalada… algo importante que no lograba recordar. Aun así, tras su insistencia, acepté con una excusa simple. —Es sábado —me dije mentalmente—. No empiezo a dar clases hasta el lunes, puedo disfrutar un rato. Además, resultó que el bar estaba a unas pocas calles, así que realmente parecía una buena idea. Cuando llegamos, sin embargo, fue evidente que llamaba mucho la atención. Nunca me había considerado particularmente bonita, pero era algo que solía sucederme sin explicación. Y que no me incomodaba. Nos sentamos en la barra. —¿Qué te sirven? —preguntó Mara. —Una cerveza —respondí. El cantinero, un hombre joven y de aspecto amable, me miró con sorpresa. —No te había visto antes por aquí. —¿No tienen muchos forasteros? —pregunté, curiosa. Soltó una breve risa. —Nadie visita Red Hallow —dijo, observándome con curiosidad—. De hecho… ¿tú qué haces aquí? —Es la nueva maestra de química —intervino Mara por mí—. Empieza el lunes. —Ah… cierto —asintió él—. Olvidé que la anterior se retiró hace poco. Bueno… bienvenida a Red Hallow. ¿Tu nombre es? —Lena —respondí. —Bienvenida, Lena. Yo soy Harold —repitió, presentándose y dejando la cerveza frente a mí. Tras un par de rondas, el ambiente se relajó. Yo también. Aunque las miradas sobre mí nunca desaparecieron del todo, así que después de un rato decidí volver a la pensión. Mara parecía entretenida conversando con el cantinero, así que me despedí y salí sola. Solo eran dos cuadras, pero no llevaba ni la mitad de una cuando aquella sensación de sentirme acechada regresó con fuerza. Aceleré el paso. El eco de mis propios pasos me puso nerviosa. Era como si alguien me siguiera. Al voltear, juraría haber visto, por un instante, la silueta de uno de esos lobos que habitaban mis sueños. Apreté el paso aún más. Y entonces, al girar hacia el frente, choqué contra alguien. Francamente, no lo vi cuando apareció, pero era un hombre. Alto. De presencia imponente. Su rostro apenas iluminado, los ojos oscuros clavados en mí con una intensidad difícil de descifrar. Misterioso… y peligrosamente atractivo. El aire entre nosotros pareció quedarse suspendido.

editor-pick
Dreame - Selecciones del Editor

bc

Una niñera para los hijos del mafioso

read
61.2K
bc

el amor lo cura todo

read
2.4K
bc

Domando al Amor

read
6.8K
bc

La esposa rechazada del ceo

read
224.4K
bc

MI POBRE ESPOSO MILLONARIO

read
16.0K
bc

Tras Mi Divorcio

read
577.9K
bc

DIVORCIADA: MI EX-MARIDO ME QUIERE DE VUELTA

read
6.4K

Escanee para descargar la aplicación

download_iosApp Store
google icon
Google Play
Facebook