Bajo ese mensaje más largo que el anterior que leí, había una fotografía más rudimentaria de un hombre alto, muy alto, fornido, con los músculos grandes, gruesos y definidos, vestido con una camisa a cuadros arremangada y desabotonada en los primeros botones que dejaba ver un suave vello oscuro en sus pectorales hinchados. Tragué saliva con dificultad. El tipo estaba recargado contra un todoterreno n***o, último modelo, un coche que no sabía cuánto valía, pero que fue evidente, incluso para una ignorante como yo, que debía ser costoso. Tenía las largas piernas cruzadas a la altura de los tobillos, donde se veían sus botas gastadas, pesadas y grandes, negra.s. Sus piernas estaban cubiertas por un vaquero negr.o, ¡cómo no!, desgastado, incluso lo tenía roto a la altura de las rodillas. La

