El tintineo en la ventana anuncia lo mismo que los últimos días, está lloviendo. Suspiro y me giro buscando su cuerpo cálido, tanteo con la mano, me niego a abrir los ojos tan temprano un sábado, pero tengo que hacerlo cuando lo único que encuentro es su almohada. - Nena… - la llamo, pero no responde. Paso las manos por mi rostro y me incorporo un poco, mi celular descansa sobre la mesa de noche, las paredes blancas me reciben, el suelo se encuentra completamente despejado de ropa a pesar de que anoche quedo todo tirado por ahí. La puerta del baño está abierta, lo que nos indica que Luna no se encuentra aquí. Mis pies tocan el frio piso y me estremezco, necesito que llegue el calor, prefiero mil veces el aire acondicionado que seguir con estos días. Arrastro mis extremidades por

