Australia

1380 Palabras

Grito y gimo el nombre del banquero de ojos violetas mientras me arranca el sostén y me corre el tanga. Sus dedos de hunden en mi centro y cuando comprueba lo lista que estoy me da la vuelta, me pone contra los azulejos de la pared y separa las tapas de mis nalgas para meterme la polla hasta el fondo obligándonos a reprimir un rugido de placer para que nadi en la oficina note lo que hacemos en los lavabos mixtos. —¡Dios...Camille! Impone un ritmo salvajemente rápido. Tengo el vestido enroscado en la cintura, las tetas saltando contra la pared y su m*****o sobrehumano percutiendo con furia dentro de mi mientras el mundo hace dinero a nuestro alrededor. Desde que salí del hospital no hemos parado de hacerlo cada cuatro horas al menos. Es como tomar un analgésico para el dolor desesperado q

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR