Capítulo 2

1569 Palabras
El pequeño solo asintió apenado, Oxf estaba tratando de controlarse para no golpear a ese imbécil, como se atrevía a lastimar así a su pequeño y sobre todo a lastimar a Nin, a la cual aún no soltaba, en un impulso lo tomo por el hombro con fuerza y este soltó a Nin, pero sus miradas se encontraron y ahí Oxf sufrió un fuerte shock...  —Oxf todo está bien. Le pido disculpas, no quisimos molestar se lo aseguro. Nin trataba de que todo acabara en paz, Oxf se quedó como ido y lo entendía, pero el joven en cualquier momento perdería la paciencia —Mauricio ¿Qué está pasando? ¿Quiénes son estas personas? La mirada del joven cambio totalmente, se tornó tierna y sus labios dibujaron una sonrisa. —¡No pasa nada madre! —No parecía eso, Mauricio, dime que sucedió.   —Esta señorita me ayudo a pasar el río, abuelita. Gael tomó la mano de Nin y le contó a su abuelita lo ocurrido mientras tomaba también la mano de su abuela y caminaba con ambas hacia la casa de esta. Oxf aún no salía del asombro, pero camino junto al joven, ambos detrás del niño y las mujeres. Llegaron a una casa de dos plantas, la mujer les pidió que pasaran y tomaran asiento, mientras la abuela les ofrecía una limonada observaba con detenimiento a Nin y Oxf. Nin se dio cuenta que esa mujer no era común veía más allá de lo visible, su alma era de un gran poder y estaba segura que sabía que ellos no pertenecían a ese planeta  —Mauricio, porque no llevan Gael y tú a este joven a ver los sementales, tal vez le gusten. Mauricio seguía molesto por los que consideraba unos intrusos, se sintió un poco apenado por haber actuado tan rudo con la chica, pero no podía controlarse cuando alguien se acercaba a su hijo sintiendo lastima por su discapacidad, este problema surgió a raíz de que la madre de Gael los abandonara, el pequeño enfermo no quería comer y por su debilidad lo ataco una bacteria la cual destruyo tejido de su pierna, todo eso dejo huella en Mauricio y no confiaba en las personas, menos en dos desconocidos. —Si abuelita, yo les mostrare a las crías recién nacidas. El pequeño y los dos hombres salieron de la casita y dejaron solas a las dos mujeres, —Mi nombre es Augusta. —El mío Nin y me doy cuenta que quieres hablar conmigo. —Si, has venido a curar a mi pequeño Gael. Nin sintió una gran afinidad con la mujer y esta no se andaba con rodeos eso le gustaba, las almas transparentes y llenas de luz eran perfectas para ella algo le decía que esta mujer cambiaria su vida. —Esa no es mi misión en concreto, pero no creo en las casualidades y si tú me lo permites, quiero ayudarlo. —Tenía la certeza de que alguien llegaría a ayudarnos —¿Cómo podrías tú saberlo? ¿Quién eres en realidad? Observó a muchos humanos, pero ninguno como tú.  —Soy un alma que ha vivido muchas vidas, soy una mujer que trabaja con magia, conjuros, lo que otros llamarían una bruja o hechicera. —Yo te llamaría maestra en el manejo de la energía. La mujer soltó sonoras carcajadas, era un día soleado, el escuchar su forma de hablar, de reír o solo era la confusión de encontrar un alma afín.    —Vaya, vaya, jamás en todas mis vidas nadie nunca me ha llamado de una manera tan respetuosa, pero tú eres especial puedo sentir tú esencia, serias de gran utilidad en este planeta. —No te entiendo ¿De qué manera podría ser útil? Ni siquiera pertenezco aquí, además tengo que cumplir con mi misión y volver a casa. —Todo en el universo esta unido, todos somos uno tú has dicho que no crees en las casualidades, tal vez el venir aquí tiene un propósito más grande, y el encontrarnos tenía que suceder. —Eres sabia, el por qué lo iré descubriendo si es así, por lo pronto permíteme sanar a tu nieto. Ambas mujeres se conectaron de una manera muy precisa, como si ya se conocieran de otra vida, tal vez y solo tal vez las coincidencias no existen eso lo tenían muy claro.  Oxf no salía de su asombro, era Nea, su Nea había dejado de buscarla debido a que Nin u otro de sus compañeros estaban con él, era raro cuando se encontró solo, y hoy solo sucedido, ella estaba ahí a un paso de poder tocarla, tenía tanto que preguntarle quería abrazarla decirle lo mucho que la había extrañado, pero no podía hacerlo, su alma estaba en el cuerpo de un hombre y ese no era el problema, ese joven estaba muy dolido, cargaba con mucha culpa, soledad, amargura, y la cereza del pastel, no inició con el pie derecho, cada vez que cruzaban miradas, de sus hermosos ojos celestes saltaban chispas, no era el momento propicio para que su alma lo reconociera y al tener esta certeza su corazón dolía, porque le causaron tanto dolor a su querida amada. —¿Le gustaron los caballos? Joven ... —Por supuesto señora, son animales muy nobles, su fortaleza es impresionante. Oxf no se había dado cuenta en qué momento se les unieron Nin y la abuela de Gael —No me llames señora, mi nombre es Augusta y el tuyo es Oxf así que porque no llamarnos por nuestros nombres.  Oxf solo atino a mover la cabeza en señal de afirmación, sospechaba que ella y Nin no solo habían tomado limonada, algo tramaba esta avispada mujer, ya se había dado cuenta que su energía era muy diferente.   —Me decía Nin que están rentando un apartamento en el centro de la ciudad, a mí en lo particular la ciudad me parece muy ruidosa, que les parecería si ustedes y sus amigos se quedan con nosotros tenemos una cabaña al otro lado de las caballerizas, se la podría rentar y les aseguro que estarían mejor aquí. —Madre no creo que sea correcto que obligues a estas personas a rentarte la cabaña tal vez a ellos les guste donde se están alojando y ... Oxf sabía que Mauricio no los quería ahí pero también entendía que era una gran oportunidad para estar cerca de él. —Nos parece una gran idea Augusta, ¿Verdad? Nin. Nin comprendía a la perfección por lo que Oxf estaba pasando y quería apoyarlo, que lograra encontrar la paz que tanto necesita, lo quería tanto que si él era feliz eso le bastaría a ella, con volver a escuchar sus risas, ver como se iluminaba su rostro. —Claro Augusta este lugar es muy hermoso. Estoy segura que a Lu y Gam también les parecerá una gran idea. —Abuelita, puedo enseñarle a la señorita Nin la cría de Celia. —Si ella quiere porque no, corazón. —¡Le gustaría señorita! —Por supuesto, Gael me gustaría mucho, siempre y cuando me digas Nin y no señorita ¿De acuerdo?  Gael asintió con un movimiento de cabeza y tomo a Nin de la mano, la guio al interior de las caballerizas, Celia resulto ser una perrita labrador color chocolate que tenía un cachorro regordete muy juguetón de su mismo color solo que este tenía una mancha blanca en un ojo, Gael tomo al cachorro se lo puso a Nin en los brazos y ambos juguetearon con él, Gael era un niño muy dulce. —¡Nin tú puedes arreglarme mi piernita verdad! Nin por un momento no supo que contestar, Gael y su abuela sabían más de lo que ella sabía o incluso imaginaba, cada vez estaba más intrigada, todo había dado una vuelta muy inesperada, el querer ayudar a Gael los había llevado a Nea y algo le decía que no sería la única sorpresa que la esperaba en ese lugar. —Hare todo lo posible Gael, pero en realidad quien realizara el trabajo serás tú, yo solo te guiare, buscaremos juntos dentro de ti y solucionaremos el problema. —Nin ¿Podrías curar también a mi papito? A Nin se le oprimió el corazón y tomo a Gael entre sus brazos con mucha ternura, nunca entendió la decisión tomada por Nea de dejar su planeta para experimentar cosas nuevas, pero en aquel momento la envidiaba tanto, en el corazón de su hijo había tanto amor hacia su padre que este pequeño haría cualquier cosa por él, tal vez este planeta tenía también sus cosas buenas. No te preocupes pequeño a él también lo puedo ayudar, pero tu papi tendrá que hacer un gran esfuerzo, estoy segura que tú gran amor lo ayudará a que no sea tan difícil.    Nin y Gael regresaron con los demás, estos se encontraban en el porche de la casa parecía que Mauricio y Oxf ya habían hecho las pases, no se percibía la hostilidad de Mauricio, Oxf estaba más relajado platicaban sobre los caballos, suponía que era la pasión de Mauricio porque este cambio de actitud totalmente ya veía con otros ojos a Oxf y este observaba fijamente lo que Mauricio decía deleitándose con cada palabra, cada gesto, nadie ajeno a los sentimientos de Oxf se daría cuenta de la situación pero ella sí, con total claridad tanto que dolía.
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