Estando en Colombia me di de cuenta que lo que Jorge me mandaba era una miseria, conociendo el valor del peso y del cambio a bolívares comprendí que él solo humillaba a mis hijos con sus 15$ , 20$ mensual (o cuando le provocaba). La verdad, poco a poco me fui decepcionando más de él. Las primeras semanas de septiembre regresé para Venezuela, al llegar a mi casa mi Max y Ashley me estaban esperando con los brazos abiertos. —Mamá—los abrazos y besos de mis hijos eran todo lo que necesitaba. Después de saludar y darle calor de madre a mis bebés, fui a encontrarme con la mamá de Yuli para que me entregara a mi Sophia. Cuando tuve a mi bebé en brazos no pude evitar llorar, echaba mucho de menos a mi bebé, sabía que ella necesitaba mi calor y su leche materna. *** Desde que Jorge se fue de

