Capítulo veinticuatro. Ese hombre no es Felipe

1664 Palabras

Aquiles miró a su padre palidecer, se apartó del brazo de Anastasia y corrió para sostenerlo antes de que cayera al piso. —¿Qué significa esto? —Aquiles empleó un tono bajo y peligroso. —Pensé que te alegraría volver a verme, Aquiles —Felipe caminó hasta quedar frente a Cicero—. Papá… Aquiles miró a todos los invitados, era más que evidente que ninguno comprendía lo que estaba sucediendo. Para la sociedad los hijos de Cicero solamente eran dos. Aquiles y Dyna. En el pasado Felipe no había querido hacer público sus lazos de consanguinidad para no ponerlos en peligro. —Será mejor que hablemos en privado, Felipe —soltó Aquiles sin apartar la mirada del hombre y de Adara. La mujer sonreía, era evidente que estaba disfrutando el momento y el escándalo que todo esto traería sobre la familia

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