Anastasia no respondió a la puya, en su lugar tomó el brazo de Aquiles y caminó al jardín donde la fiesta continúo sin problema alguno. Otra cosa muy diferente era lo que se cocinaba en la familia. Aquiles no apartó la mirada del supuesto Felipe. El hombre sonreía complacido mientras su padre lo presentaba ante las amistades y conocidos presentes en la fiesta. —Estás muy tenso, Aquiles, iré por una copa —ofreció Anastasia apartándose de Aquiles y arrastrando a Dyna lejos de la mirada pública. —¿Qué es todo esto? ¿Cómo es que Felipe está vivo? —Dyna disparó una serie de preguntas, apenas se apartaron de los invitados. —No lo sé, Dyna, Aquiles está muy contrariado. Para él no está nada fácil esto que sucede, él fue a reconocer el cuerpo de Felipe a la morgue. —Y es lo que no entiendo,

