La piel de Anastasia se erizó al sentir el cálido aliento de Aquiles derramarse muy cerca de su oído y su cuello. —¿Syllogí téfras? —preguntó casi sin aliento. —Syllogí téfras, Anastasia —repitió colocando la mano sobre la mano de Ana y deslizando la yema de los dedos por encima de aquel magnífico collar. »—¿Sabes por qué te pedí esta pieza en especial? —preguntó muy cerca de su oído. —No. —¿Sabes el significado de Kunzita? —Era casi una afirmación y no una pregunta. —Sí —respondió y su voz tembló —Dímelo —pidió. Anastasia se sentía seducida por aquel tono de voz empleado por Aquiles, era demasiado… ¿Sensual? —La kunzita es conocida como la piedra del amor infinito y la libre expresión del afecto —le murmuró, ella cerró los ojos cuando los dedos de Aquiles dejaron de acariciar sus

