Capítulo once. Renaciendo

1680 Palabras

—Me temo que tu juego con Aquiles Stavros llegó a su fin y esta vez es definitivo —Adara miró a su primo con cara de pocos amigos. —Dudo mucho que Aquiles mire a esa mujer como algo más que una aventura. Él nunca dejará de pensar en Helena —gruñó la mujer sin apartar la mirada de la revista que Romeo había tirado sobre la mesa. —Es una lástima que el lente no haya logrado captar el rostro de esa chica, la curiosidad me mata —continúo el hombre. —Averigua quien es esa mujer y no regreses sin esa información —le dijo poniéndose de pie con una elegancia tal que sus pisadas parecían dejar huellas en el jardín- Adara no era una mujer que diera una presa por perdida y Aquiles sin duda era el mejor pez del océano. Tenía todo lo que una mujer podía desear. Era guapo, inteligente y un puto dios

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