POV Luisa María Gutiérrez. La mañana amaneció limpia, de ese azul que parece prometer cosas buenas. Yo todavía tenía el estómago apretado por todo lo que pasó con Rafael… pero la nueva casa estaba ahí, esperándonos, como si fuera un punto y aparte en nuestra historia. Llegamos temprano. José Joaquín abrió la reja con la llave nueva, orgulloso, casi sonriente. —Bienvenida a su casa, mis amores —dijo con una seguridad que me aflojó el pecho. Ana Victoria se bajó del carro antes que nosotros, emocionada, corriendo hacia el pequeño jardín delantero. —¡Mamá, mira! ¡Tiene flores! Y tocaba cada pétalo como si hubiera descubierto un tesoro escondido. Entramos. Todavía olía a pintura fresca, a algo recién comenzado. El eco en las paredes vacías me recordó que estábamos empezando de cero… pe

