El amor de mi vida
Christy sonríe con naturalidad, hoy es el aniversario número veinte de su matrimonio, ella no puede sentirse más feliz. James, es el hombre de su vida, es un hombre atractivo, carismático, inteligente y sobre todo es el hombre que da la vida por ella.
Christy mira el anillo en su dedo anular, no puede sentirse más afortunada, desde que lo conoció, hace quince años se propuso que la vida los tendrían el uno para el otro y no era muy difícil identificar eso, porque James siempre le mostró que cada sentimiento por parte de ella era en un cien por ciento recíproco.
Christy termina de organizar el desayuno, todos los días se cuestiona si tomó la mejor decisión al dejar su carrera de administración a un lado, y la respuesta es muy clara, sí. Ella se siente plena, algo con lo que muchas mujeres pelean a diario, ella ama ser ama de casa, cuidar de su hogar y de su familia, la hace sentir viva a cada minuto de su vida.
Christy toma la bandeja y sube las escaleras, aún es muy temprano para que sus hijos estén por allí, sin embargo, su guapo esposo está terminando de arreglarse para ir a la empresa, no puede estar un solo día sin ir a trabajar. Ella observa ese par de ojos verdes, que hacen un contraste con los suyos color ámbar y recuerda la primera vez que lo vio.
—¿Puedo pasar? —Christy cuestionó, asomando su cabeza. Mientras tanto, James que está acomodando el nudo de su corbata le responde con una sonrisa, con esa que le devuelve el alma.
—Claro que puedes, es más… Te estaba esperando, quería poder darte un último abrazo antes de ir a trabajar. —James se acerca, retira la bandeja de las manos de su esposa y la levanta de sus piernas.
—No crees que deberías quedarte hoy en la cama conmigo —ella dice haciendo pucheros con su boca—. Al menos hoy, mira que no todos los días se cumple un año más con el amor de mi vida.
—¿Soy el amor de tu vida? —James acaricia la mejilla de su esposa, lo hace como un gesto auténtico.
—¿Tú qué crees? —ella lo besa.
—Lo sé, por eso te pido disculpas. La verdad no quería trabajar hoy, quería quedarme contigo, compartir. Sin embargo, precisamente hoy las fechas se cruzaron.
»Tenemos que hacer la fiesta de empleados y fue algo que la junta no dejó cambiar de fecha. Te aseguro que te lo compensaré, no dejaré que el día pasé por alto. —Ella sonríe y lo besó de nuevo.
—Te amo, así como eres. Sé que debes hacer eso, no te preocupes, nosotros te acompañaremos como lo pediste. —Él asiente con su cabeza.
James es uno de los empresarios más exitosos del mundo, es el encargado de una de las empresas más grandes de exportación que hay en el país, su éxito ha sido por su perseverancia y su dedicación.
—Comeré algo rápido, tengo una reunión temprano. Pasaré por ustedes en unas horas, espero que estés igual de hermosa como lo estás ahora.
Christy deja que él terminé, para luego ir a hacer sus cosas. Ella debe terminar de arreglar todo para sus hijos, los ve bajando y niega con su cabeza, de nuevo vienen discutiendo por cualquier cosa, típico en adolescentes.
—Mamá, iré con un amigo a correr —habla Evelyn, la hija mayor de Christy, a sus catorce años es tan independiente y fuerte, es igual a su padre. Mientras que Lucas, es su opuesto.
—Yo le dije que debe ayudarme, necesito entregar unas tareas. Es obligación de ella ayudarme, es mi hermana mayor. —Christy se gira y rueda los ojos; debido a que es la típica pelea de ellos todas las mañanas.
—Chicos, iremos a acompañar a su papá a su fiesta en la empresa, los quiero ver listos en un par de horas, porque les aseguró que los trataré como a bebés si no me obedecen.
Christy les dice, ellos simplemente ruedan los ojos, pero su amor es más grande, así que se acercan y le dan un beso.
¿Puedes ser afortunado en la vida y tener todo lo que un día soñaste? Christy y su familia, son un claro ejemplo de que eso es posible, no puede sentirse más afortunada.
Después de que ella realizó todo lo que iba incluido en su rutina diaria, se arregló para la fiesta. Sus hijos tampoco tardaron mucho, en pocas horas ya estaban listos para poder salir. James llegó, con su smoking pulcro, al ver a su esposa no pudo evitar quedar con la boca abierta, estaba realmente hermosa, pasó saliva para luego ir a tomarla de la mano y darle un beso.
Luego se fueron hasta la empresa; está quedaba retirada de la casa, se podía ver que iban acercándose cuando observaban el gran edificio de vidrio.
Al llegar todos los saludaron con respeto, Christy deslumbró como siempre, saludaron a algunas personas en el camino, hasta ubicarse finalmente en una mesa en la primera fila.
—Si no me acerco, no pensaban saludarme —habló Peter con una particular sonrisa en su rostro.
Joseph y sus hijos lo saludaron con un abrazo, era un “tío” especial y un amigo incondicional para James, no obstante, para Christy su presencia nunca había sido tan grata, él no perdía oportunidad para hacer comentarios ocurrentes y fuera de lugar.
—Hoy estás hermosa, como siempre Christy —James dice, besando la mano de ella.
—Como siempre Peter, pero te recuerdo que está comprometida y por muchos años más —expresa James.
—¡Es una lastima! —responde Peter en tono de broma, haciendo sentir incomodidad en la pareja.
—Te amo, nunca lo olvides. Iré a dar el saludo de bienvenida y bajo. —James se acerca a ella y le da un abrazo.
Él se ubica al frente, toca el micrófono un par de veces y luego comienza a hablar, las personas lo observan con admiración a diferencia de algunos que solo sienten envidia.
—Hoy quiero dar la bienvenida a esta gran empresa, una de las mejores del mercado. Quiero decirles que seguimos siendo los número uno, a diferencia de nuestro mayor competidor.
»Solo les pido que sigan trabajando con el mismo amor como hasta ahora, puedo decir con seguridad, con tranquilidad que así como el negocio que cerramos en la mañana, cerraremos muchos más.
»Ahora, quiero dar el inicio a esta velada con un baile —al terminar de hablar la sala se llena de aplausos elogiando sus grandes esfuerzos.
James baja las escaleras y sin pensarlo dos veces toma la mano de su esposa para llevarla a un extremo del salón, cerca del gran ventanal. Mientras las luces del atardecer generaban destellos sobre sus cuerpos. Christy apoyó su rostro en el pecho de su amado y comenzaron a danzar aquella melodía que los identificaba, mientras sus dedos se encontraban entrelazados.
James levantó su rostro, cuando sintió un golpe en la cabeza. Los vidrios de aquella enorme ventana habían acabado de estallar y una ráfaga de fuego se desprende para llegar a ellos.
Él no dudó en salvar a su esposa, la empujó con toda su fuerza posible, recibiendo el impacto de las balas.
Las personas comenzaron a correr, mientras que Christy llevaba su mirada directo a los labios de su amado, quien pronuncia silenciosamente “te amo”.