Llevaba casi una semana viviendo en la calle acompañada por los demás indigentes que aparten eran mis amigos, ya que ellos me estaban tratando como si yo fuera de su familia, no faltando a mi hijo nunca nada, aunque en la calle hacia mucho frio ya que el invierno se estaba acercando y yo temía por la salud de mi pequeño más que por mi salud, ya que en Inglaterra el frío invierno se metía en los mismos huesos. Una vez que yo empecé a andar por las calles pidiendo, vi una limusina que me era muy familiar parándose a mi lado, eche a correr por todas las calles que podía viendo como aquel enorme vehículo me perseguía, imaginando que sería Duncan, Hasta que entre por una callejuela, bloqueando mi paso tres hombres, quedando inmovil sin saber que hacer, pero sabiendo que si no intentaba huir y p

